martes, 25 de marzo de 2014

Qué tiene de silla la manzana



Indagar qué tiene de silla la manzana, 
en qué primavera florecerán sus patas,
de qué cansancio nos aliviará su madurez,
es lo que hace del poeta poema.


7 comentarios:

Laura Vallribera dijo...

Llegint-te he pensat en unes paraules que va dir fa poc en Joan Margarit. “Fer un poema (escriure), no pot ser un caprici, ha de ser una necessitat”.
La necessitat d’indagar en el perquè de les coses, és el que alguns, d’una manera o altra fan. Vostè ho fa i a més ho comparteix, s’agraeix. Segueix indagant Josep.

NáN dijo...

Fantástico salto en el vacío en el que todavía se puede rehacer todo.

Josep Vilaplana dijo...

Precises paraules les d'aquest gran poeta. Escriure, si és que permet alguna aproximació al seu sentit, és una manera de respirar i evidentment això de caprici no en te res.

També escriure és construir petits ponts per arribar a l'altre riba i així poder reconèixer i entendre l'altre.

Moltes gràcies, Laura i molts petons.

Josep Vilaplana dijo...

Pienso que necesitamos ese espacio en el que aun todo es posible para desbaratar la suma de cansancios y desilusiónes que nos infligen. Las sillas del poder nunca florecen, siempre son sillas, y de ahí viene, a mi escaso entender, una gran parte de su maldad.

Un abrazo, Nán.

VERONICA LEONETTI dijo...

Qué magia de palabras!
Y yo que soy de imaginar viendo la silla imaginé una manzana.

Josep Vilaplana dijo...

Como es sabido, mi querida Veronica, Adan nos fastidió la tarde por la absurda decisión de morder la silla. Con lo sencillo que hubiese sido que se sentara en la manzana y aquí paz y allí gloria….

Un beso quejoso...

XuanRata dijo...

Esa silla de la que uno no tiene claro su tamaño, hasta el momento de sentarse.

Un abrazo.