lunes, 18 de agosto de 2014

Te recuerdo siempre en la otra orilla



Te recuerdo siempre en la otra orilla, siendo lo que eras sin llegar nunca a serlo, borrando día a día la vida con tu goma incomprensible, dejando los recuerdos sin nada que recordar, siendo el lugar donde la inercia ni siquiera se mueve. Ni brisa ni hoja que se estremece con ella, sino apenas el espacio que ambas no ocupan y en el que sólo suceden las cosas que no suceden. 

Sigues, más que nunca, en la otra orilla, tal vez la única diferencia es que ahora ya no hay río.

2 comentarios:

Isabel dijo...

Me gustan las orillas. Y el que no haya río hace que sea más fácil llegar a ella.
Un abrazo

Josep Vilaplana dijo...

A mi también me gustan las orillas y más cuando prescinden del río y se van los tres, ellas y el puente, a tomar unas cervezas.

Un abrazo con beso, Isabel.