domingo, 31 de agosto de 2014

Una pequeña maldad sin apenas malicia




En Andorra, como en otros países donde hay montañas y costumbre,  se practica el esquí. Propios y extraños se aplican en subir cuestas, a poder ser nevadas, de muy distintas formas y maneras para después bajarlas según criterio y determinación de cada uno. Hasta aquí la cuestión podría parecer sencilla, otra cosa muy distinta es que lo sea. Que un león dedique la tarde, y sus correspondientes esfuerzos, a cazar una cebra, no debería provocar excesiva controversia, aunque tal vez sí la genere en abundancia que un pingüino se empeñe en tal captura. De ahí nace la bendita risa y no descarto que algunas molestias y espantos. Intentaré ceñir un poco más la cintura de la cuestión y proponerles el ejemplo de un perfil frecuente: mamífero de mediana edad -es decir, si nadie le ve severo inconveniente situaré a nuestro ejemplo entre el nacimiento y la correspondiente muerte-; generoso en carnes y cremas protectoras; no enano pero muy alejado del difícil consenso de la esbeltez; aconsejado en vestimenta y accesorios por algún mortal y despiadado enemigo. Un ser nacido entre cereales, los años buenos, y rastrojos los malos y abundantes. Imaginemos, crueldad benigna, una incomprensible determinación, un brillo mate, emanando de un rostro cuya armonía sigue a la espera de un acuerdo de mínimos.  Con un último esfuerzo, visualicemos a nuestro ejemplo encajado en sendos esquís y salpimentemos el plato con un gorrito embellecido con alegres cascabeles. Un empujón y el resto espero coincidan ver generoso y necesario dejarlo en el umbral del más inabarcable olvido.



6 comentarios:

Isabel dijo...

Pero que malo eres, jejeje...
Qué conste que antes de leer tu empujón yo ya...

Espero que estés escribiendo una novela, porque la caracterización de los personajes se te da de miedo.

Abrazos

Josep Vilaplana dijo...

Algunas tardes suelo ser un poco malo, pero se me pasa enseguida (como atenuante del castigo que sin duda merezco, te diré que debido a mi trabajo no es infrecuente que padezca moderadas "agresiones" visuales, sonoras e incluso psíquicas de los personajes en cuestión…).

Por lo demás, si algún día a esa novela le da por escribirse, fijo que el segundo ejemplar te lo envío a ti (el primero lo dejaré a los pies de la Virgen de los Milagros).

Un abrazo e incluso un beso.

Aquí me quedaré... dijo...

Sois terribles, después dicen de mí.

Esperaría abajo a que llegara la bola y...

Un abrazo a los dos.

Me dejaría la señora Mula dejar aqui un recado para Isa? Siempre me olvido y ahora que acabo de leer un poquito y por si no ha leido ella me gustaría que lo hiciera, si le apetece, claro.
La poética de Aristoteles

Josep Vilaplana dijo...

Dices bien….Isabel es terrible y yo, pues también (no te aconsejaría esperar a que llegara la bola, dado que los "complementos" suelen ser muchos y más que una bola el desastre podría asemejarse a una avalancha).

Por lo demás, he hablado con mi querida Mula y dice, a su manera, que no sólo te deja dejarle un recado en este rinconcillo para Isabel, sino que le hace ilusión.

Un abrazo enorme, Aquí, y un beso.

Isabel dijo...

No tengo perdón por aparecer tan tarde ante tan buena recomendación de mi admirada Aquí. Creo lo leí cuando estudiaba y tengo que volver a él, por supuesto.

Ahora estoy con otro tocho, Moby Dick que no lo había leído.
Como no hay más remedio que administrar estoy aligerando los estantes de lecturas atrasadas, aunque estar al día me parece imposible.
Gracias, Josep, por dejarnos conversar en tu casa. Aquí, en la suya, cuando a ella le da la gana no permite comentarios.
Espero recibir en su día esa novela tuya y te prometo la pondré en primera línea de lectura.
Abrazos para ambos.

Aquí me quedaré... dijo...

Risas
Sí, de vez en cuando quito comentarios. Es para no cansar al personal o crear obligaciones de decir algo -vosotros- o contestar yo.
Es verano y me relajo

Besos a los dos