jueves, 11 de diciembre de 2014

El delincuente verbal (Taller Bremen)



Todos los esfuerzos para estabilizarlo fueron en vano. Su cuerpo yacía inerte sobre un gran charco de palabras.Según el informe pericial que el forense dictó posteriormente, presentaba siete impactos de frase corta y dos cortes profundos de palabra suelta, siendo una de ellas: aerostático, mortal de necesidad. Un portavoz de la policía declaró que, probablemente, se trataba de un ajuste de cuentas entre bandas de narradores. Por lo demás, a nadie en el Taller de Escritura pilló por sorpresa lo sucedido. Desde que era un chaval que consumía y traficaba con cuentitos de tapa blanda, eso y algunos pequeños hurtos conceptuales, le llevaron a ingresar por primera vez, y con apenas cincuenta y seis años, en un reformatorio para poetas menores, consiguiendo, en poco tiempo, hacerse un nombre en el mundillo de la delincuencia verbal. Sólo por ver si  otro les daba mejor vida, dejó dicho que sus textos fueran incinerados y esparcidos en un diccionario. 

2 comentarios:

Isabel dijo...

Pues ayer mismo por la mañana estaba en Sevilla, y no es coña. Mi amiga y yo pasábamos por delante de la puerta de una iglesia cercana al barrio de Santa Cruz, y allí estaba él despotricando de todo lo habido y por haber. Nos quedamos sorprendidas de la potencia de sus palabras. Las mismas que, y esto sí lo supongo, lo hicieron volar hasta ahí y del cansancio caer redondo sobre el colchón de signos que había creado.
Y es que a veces las palabras matan.
Oye, qué bueno lo que has escrito, bueno, como siempre.
Abrazos voladores.

Josep Vilaplana dijo...

En este texto, y tratándose de un Taller de Escritura al que unos amigos mi invitaron a participar, las consignas a seguir eran ceñirse a una cantidad de lineas -10 en concreto-y que tenía que salir la palabra aerostático. Como es normal, dadas estas premisas, el texto tenía que andar por los alrededores del "surrealismo".

En fin, que la foto esta "cazada" en la hermosa Cadiz y que sí, que es del todo cierto, que a menudo las palabras llevan cargador, balas, recámara, gatillo e incluso dedo para apretarlo.

Abrazos grandotes y agradecidos, Isabel.