martes, 19 de abril de 2016

Los días hábiles



Érase una vez dos gemelos muy distintos -el uno algo mayor que el otro- que alumbraron, sin saber cómo y a duras penas el por qué, un libro. Al verse obligados, por tradición y costumbre, a ponerle un título, el gemelo mayor decidió que "Los días hábiles" podría ser una buena opción, teniendo en cuenta que los días torpes e inútiles, siendo tan numerosos, no merecían atención ni ternura alguna. Según parece, en dicho libro convivían relatos chiquitos (esos que apretujan una historia, la podan, la exprimen, la depuran, la recortan, la "bonsaizan" y a lo poco que queda le quitan la mitad y luego la publican), con fotografías también chiquitas (esas que apretujan una historia, la aquietan, la adormecen, la recortan, la fijan, la comprimen -o la expanden- y a lo poco que queda no le quitan la mitad, pero tampoco suelen publicarla).
Pues bien, esa tierna criatura recién impresa se presentó en suciedad -tal y como están las cosas, les engañaría si les dijera que quise decir sociedad-, el día de Sant Jordi, siendo algo casual y sorprendente que coincidiese con esa fecha en la que, como todos todos ustedes ya deben saber, la gente suele leerse las rosas y disfruta oliendo los libros.
Solo añadir que para la historia quedaran los diecisiete kilómetros de cola que se configuró para llegar al Portal de Serial -léase caseta- (según parece, los últimos aprovechaban la espera para tomarse un vermut en L'Espinaler, entrañable bar situado en el centro histórico de Vilassar de Mar), así como los veintisiete rotuladores, veinte de color negro y siete de color azul, que fueron necesarios para poder llevar a cabo las dedicatorias -con la justa emoción y contenida lascivia que estas brevedades requieren-, que toda esa expectante multitud les solicitó. 
Es de lamentar que todo y las diecinueve reediciones, hoy en día sea casi imposible conseguir un ejemplar de "Los días hábiles" -coleccionistas e inversores de distintas nacionalidades son los principales responsables-, pero si alguien quiere intentarlo, este sábado, 23 de Abril, en la caseta ubicada en el Paseo de Gracia,  49 -Ediciones Serial-, tal vez les sonría la fortuna y puedan hacerse con alguno (con el aliciente añadido -tomen buena nota- de que el gemelo mayor y el menor parece ser que han confirmado su asistencia).


9 comentarios:

Gemma dijo...

Me habría encantado haceros una visita.
Muchas rosas y firmas para ambos en ese día.
Gemma

Josep Vilaplana dijo...

Y a nosotros nos hubiera encantado, Gemma, poder verte...

Muchas gracias y parecida cantidad de besos.

eve ariza dijo...

Jo en vull un... reservooo Ens veiem algun dia habil

eve ariza dijo...

Jo en vull un... reservooo Ens veiem algun dia habil

mapi dijo...

Josep, per poc que poguem ens veiem dissabte 23!!

Josep Vilaplana dijo...

Reservat, eve, i amb dedicatoria petonera....(també enbs podem veure algun dia talós...)

Josep Vilaplana dijo...

Em faria molta il·lusió, Mapi. Jo calculo que arribarem a Barcelona (venim d'Andorra) al voltant de les 11h30. Petons grans.

Isabel dijo...

Hace tanto que no paso un día del libro en Barcelona, la ciudad donde nacieron mis hijos, que pensar que si estuviera, incluso, tendría el placer de conocerte y, cómo no, comprar ese libro del que me alegro un montón su publicación, pues eso, que me da más rabia todavía.

ENHORABUENA A LOS DOS.

Josep Vilaplana dijo...

Vamos a ser algo más que optimistas, Isabel: llegará el día que nos daremos un abrazo y el teclado más próximo estará a unos trescientos cincuenta y tres metros de distancia...Queda dicho (Barcelona estaba radiante y -todo hay que decirlo- no adecuada para la soledad y el recogimiento....no cabía ni una rosa más y ni un triste libro de bolsillo!!!!!).

De momento, besos "virtuales" y gracias por tu comentario.