viernes, 7 de octubre de 2016

Apuntes para el Piratilla Valiente -5-



Tu bisabuela Begoña nació en Bocos. Un pueblecito con apenas cuatro casas que se apretujaban como podían para protegerse del frío feroz y del olvido rabioso . Un lugar que bien podría haber sido un sueño extraño; con su casi nada y sus quehaceres; con sus largas noches y sus niños con los pantalones remendados; con las cosas de la historia cuando le da por escribirse con sabañones y letras muy chiquitas.
Tu bisabuelo Ricardo no nació en Bocos, pero sabía bailar y aún hoy conserva esa hermosa sonrisa de la que tú, de alguna forma, eres una precisa prolongación (por cierto, parece que vuelve a andar, aunque sea imitando a los pajarillos cuando son recientes y aún les pesan demasiado esas tardes sucias de invierno remolón al que le cuesta despedirse).
Ahí están los dos, pendientes de los rumores que indican, como feliz probabilidad, que el próximo sábado -a tus nueve que serán nuestra tres- inauguras el baile (parece un juego eso de que vivamos en horas distintas; me divierte mucho enviarte un beso tan grande que necesita seis horas para poder caber entero). Ni que decir tiene, mi querido Piratilla Valiente,  que en lo que a mí se refiere, te espero con camisa blanca y mi mejor sonrisa.

Enero del 2015.


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