viernes, 7 de octubre de 2016

Todo indica que el tiempo cambiará (Taller Bremen)



  Rasgaré el aire con mi bisturí de alegría y determinación, eso es lo que haré. A la mierda las dudas sobre de qué lado caer, e incluso las anteriores sobre si es mejor no montar. La mañana será radiante y dará cabida, para desconcierto de los de siempre, a pájaros de colores tan hermosos que aún no existen. Se acabó el guión, a partir de ahora todo será una burla de lo que ellos esperan que sea, un enorme dedo corazón levantado ante esa vastedad de ojos de besugo obediente y mal refrigerado.
Siento que ahí está -casi que la puedo tocar-, esa larguísima suma de presentes  esperándome y preparando las cosas para que todo sea distinto a lo que ha sido. ¿Cómo no me habré dado cuenta antes? ¡Qué imbécil con metástasis he sido!
  Buenos días; si señor; hasta luego; lo que usted diga; voy de inmediato; no se preocupe; el martes a las ocho; el viernes a las tres; mañana, pues dios dirá; esta noche ha refrescado y todo indica que el tiempo cambiará. 
  Si me pudieran ver ahora toda esa panda de flácidos con sonrisas "fast food", en perfecto equilibrio, sereno, sintiendo las manos fuertes y consciente de que serán ellas y solo ellas las que improvisen todos los destinos. Qué dirían si vieran que todos los cielos posibles se reflejarán en la superficie niquelada del timbre, que en lo que me espera ellos ya no están, que incluso los dioses, conscientes de su derrota, sabrán que no les queda otra que dejarme hacer.
  Hasta nunca mis queridos errores, cuídense mis apreciados horrores, no me escriban mis temidos temores. Olvídense olvidándome y queden en nada.


(Levanta el pie derecho que apoyaba en el suelo,  trata de impulsarse y de forma incomprensible la bicicleta cae hacia el lado izquierdo. Empieza a llover. Se oyen unas risas que bien podrían ser de algo parecido a un destino. Desde el suelo puede ver como un perro levanta una pata y se mea en la circunvalación de un pino piñonero. También escucha como unos zapatos con un poco de tacón le preguntan si se encuentra bien. Si apenas hace un momento empezaba a llover, ahora ya llueve).

2 comentarios:

Isabel dijo...

Pero estoy segura que de que, aunque llovía, se levanto con la misma determinación y entusiasmo, y es que sin estas dos cosas no hay futuro.
Abrazo

Josep Vilaplana dijo...

Es cierto, sin determinación y entusiasmo llueve de abajo para arriba, es decir, no hay paraguas que te salve.

Besos entusiastas, Isabel.