domingo, 15 de octubre de 2017

Puestos a vivir en una ficción...




"Hay un grado de insomnio, de rumiar, de sentido histórico, en que finalmente sucumbe lo vivo, ya se trate de un hombre, de un pueblo o de una cultura".
-F.  Nietzsche-

  Los países son ficciones alimentadas y engordadas según el gusto de quien manotee ese género tanta veces vilipendiado y falseado que llamamos historia. Sirva para muestra un ejemplo reciente: festejar el doce de Octubre y denominarlo "Día de la Hispanidad". Pero puestos a vivir en una ficción, prefiero hacerlo en aquella que quepa la esperanza, por pequeña que sea, de una mayor dignidad. Palabra, como todas, insuficiente para dar cabida a todo lo que apenas insinúa. No quiero pertenecer a esa "idea" de país que unos mostrencos fascistoides insisten en representar, ese pésimo guión cuyos administradores, alentados por los mismos pulpos fáscinerosos de siempre, manipulan, roban y golpean a sus administrados con la falsa y maliciosa excusa de defender "España", importándoles en realidad una mierda las personas que en ella habitan. No quiero pertenecer a esa estúpida y cansina representación teatral que da voz a un imbécil de diseño para que, en un alarde de inteligencia, amenace al President de la Generalitat con el recuerdo del asesinato de Lluis Companys, preso en Francia por las tropas nazis y fusilado en España por la jauría franquista. No quiero pertenecer a ese guión casposo cuyos   defensores ajustan las leyes del mismo modo que el tiro de sus pantalones, es decir, viendo de qué forma acogen con más holgura y comodidad a sus cojoncillos de palomo enardecido. Y amparándome en mi vertiente sensitiva, irracional, estomacal si ustedes quieren, no quiero pertenecer al mismo censo que acoge a las valerosas fuerzas del orden enviadas a Catalunya, ni al mismo destino en lo universal que espera a Soraya Sáenz de Santamaria.
    
  Ningún país "tiene sentido", excepto, tal vez, aquél en que se establecen las necesarias condiciones para que todas las personas que en él habitan puedan vivir de forma más digna, justa y en paz. 


Pd. Nadie sabe si podría compartir su vida con la persona desconocida que le sonríe por la mañana en el metro; pero casi todo el mundo debería saber que no es posible vivir con quien te humilla y te golpea para que entiendas lo mucho que te quiere y te necesita.

1 comentario:

Isabel dijo...

¡Y que todavía no entiendan que este sentir y desear es de los derechos más básicos de las personas con dignidad!

Un abrazo, y mi deseo de que se cumplan tus esperanzas.