domingo, 8 de octubre de 2017

¿Quién llevará el toro a la escuela?



  No es nobleza lo que al toro asiste, es falta de educación. Enardecido salta a la plaza sin saber lo que busca. En el centro lo espera el que se enriquece con lo suyo. Un trapo rojo en una mano para confundirlo, para burlarlo; en la otra una espada para retribuirlo con el más preciso olvido. El toro no entiende pero embiste. Cornea al cielo y a la nada, a la tarde y al caballo; a todo acierta la bestia, a todo menos al grotesco personaje que lo cita: zapatitos de salón; los cojones del pensar prietos y ladeados; un gorrito distinto lanzado a los parlamentarios que lo aplauden con orgasmos contenidos. Casi una broma sino fuera por la sangre con la que salpica su precaria y miserable gloria. Sin rabo y sin orejas, pronto vendrá el desahucio de la vida a quitarle la razón que nunca tuvo. No es nobleza lo que asiste al toro, es falta de educación.Y yo -como a la lluvia de Raimón- que me pregunto: 
¿Quién llevará el toro a la escuela? ¿Quién le enseñara de una puta vez a quién a de embestir?


No hay comentarios: