miércoles, 8 de agosto de 2018

Pere-Màrtir


  
  Ahora que ya no estás contigo y que has cedido el espacio que ocupabas a cosas muy distintas de ti; ahora que tus pinceles inauguran una orfandad inconcebible y que en el mar, esa república que tanto quisiste, ondean desconsoladas banderas de espuma; ahora que de un solo golpe has añadido un poco de noche a la noche, un poco de tristeza a la lluvia, un poco de esquina al recuerdo, dime, querido amigo, qué cojones tengo que hacer yo ahora para no darte la razón en tu disparatada idea de estar muerto. 
¡Que no, Pere-Màrtir, que no, no insistas! Que ni puedo ni quiero creerte, que ese enorme silencio que tú me cuentas yo no me lo creo.



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