lunes, 21 de enero de 2019

Si yo me contara -8-



-17-  
No nos engañemos, los “Trump” que padecemos, los que se avecinan,  son absolutamente necesarios para todos aquellos que desean que todo cambie con la única condición de que nada cambie. Los gestores de la estupidez -la mía, la de ustedes- saben perfectamente que alimentar esos falsos antagonismos, los de lo “políticamente correcto/más de lo mismo” con lo “esperpénticamente inaceptable/más de lo mismo”, es lo que permite a cualquier idiota “tener razón” sin que eso suponga peligro alguno para el sistema. Trump, un mal chiste reído y aplaudido por unos y cínicamente denigrado por otros, que refleja a la perfección una de las dos caras de la misma moneda, esa que acuña con impecable determinación el sistema capitalista y que de forma tan precisa se refleja en la respuesta que Charles Foster Kane (Ciudadano Kane-1941-) da cuando es atacado por Thatcher, representante del gran capital bancario, por utilizar su dinero para financiar un periódico que habla en nombre de los desfavorecidos.
“La lástima, Sr.Thatcher, es que usted no se da cuenta de que está hablando con dos personas. Como Chales Foster Kane, poseedor de 82.631 acciones de la Public Transfer (verá que tengo una noción exacta de lo que poseo) estoy completamente de acuerdo con usted. Charles Foster Kane es un bribón, su periódico debería ser prohibido y debería formarse un comité para boicotearlo. Si consigue formar ese comité, inscríbame con una aportación de mil dólares. Por otro lado, soy también director del Enquirer. Como tal, considero un deber -y le voy a confiar un pequeño secreto, es también un placer para mí- velar para que los honrados trabajadores del país no sean devorados por una banda de tiburones, simplemente porque ellos no tienen a nadie para defender sus intereses. Le voy a confiar otro secreto, señor Thatcher. Creo que soy el indicado para ello. Tengo dinero y propiedades. Si no me ocupo yo de los intereses de los desheredados, podría ser que algún otro se encargara de ello, alguien sin dinero ni propiedades. Y eso sería muy molesto.”
En esa cínica y genial respuesta queda perfectamente trazada la cuestión: crear una falsa solución para perpetuar el problema; convertirse en los falsos buenos para así poder salvarnos de los verdaderos malos; distraernos con un enemigo para que podamos sentarnos tranquilamente en nuestro sofá con el enemigo; alimentar el miedo a lo peor para imposibilitar que seamos capaces de pensar en algo verdaderamente mejor.
Absurdamente obligados a escoger entre dos opciones, un servidor procura optar por la tercera: dudar, descreer, no secundar, aprender. Tal vez pueda servir de ejemplo un viejo chiste -sin duda políticamente incorrecto- que solía circular por los países socialistas y que recuerdo haber leído en un libro de Slavoj Zizek.
Es sabido que un consejo de Lenin a los jóvenes era “aprended, aprended, aprended” (se exhibía en las paredes de las aulas). En una ocasión, a Marx, Engels y Lenin les preguntaron si preferirían tener una esposa o una amante. Marx, hombre mas bien conservador, contestó sin dudar que una esposa; Engels, un declarado "bon vivant", afirmó que una amante y Lenin dijo que le gustaría tener las  dos cosas. Cuando se le preguntó el por qué, contestó que para poder decirle a mi esposa que voy a estar con mi amante, y a mi amante que voy a estar con mi esposa. ¿ Y qué haría entonces?, a lo que Lenin contestó: “me iría a un lugar solitario a aprender, aprender, aprender”.



2 comentarios:

NáN dijo...

¡El chiste es magnífico! Y en lo demás, tienes razón. Los nuestros existen, pero hay que afinar bien para encontrarlos... y no hay que ser demasiado refinado, para no caer en un grupúsculo ineficiente.

Josep Vilaplana dijo...

Es que los gestores de nuestra ignorancia son la mar de espabilados. Si se lo proponen, sin duda conseguirían hacernos creer de nuevo que la Tierra es plana. Tienes toda la razón, Nán, hay que afinar muy, pero que muy bien para no adherirse a lo distinto más de lo mismo, a la solución que nada soluciona, a los buenos que no son otra cosa que la alternativa clónica de los malos.