En la mesa se dispuso sal, luz, aceite y palabras. Sin decirnos nada, acordamos celebrar esa breve eternidad que se venía precisa y sin mácula. Ahora pienso en el mar, y en lo contento que estaba esa mañana de que tus ojos lo nombraran.
martes, 7 de diciembre de 2010
Sal, luz, aceite y palabras
En la mesa se dispuso sal, luz, aceite y palabras. Sin decirnos nada, acordamos celebrar esa breve eternidad que se venía precisa y sin mácula. Ahora pienso en el mar, y en lo contento que estaba esa mañana de que tus ojos lo nombraran.
Absurdo anhelo
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