Este año, para evitar la rutina de la derrota, el dragón no se presentó. Como era de esperar Sant Jordi dio en tristeza (la princesa en ciernes y el príncipe azulado no venian a cuento, pero no les quepa la menor duda de que cuando desperté seguian alli).
Quería saber si era posible no participar. En la oficina le informaron que era inevitable y que a pesar de no saber quien la convoca ni para qué, la huelga era absolutamente legal.