martes, 30 de abril de 2019

Si yo me contara -12-



-27-
Un aeropuerto es la pornografía del movimiento, la mecánica cópula del espacio tiempo.
-28-
En casi todo rezuma un sentimiento de pérdida que, bien mirado, es más hermoso que triste.
-29-
Un diccionario preciso que se detiene justo antes de cualquier significado; un hermoso alfabeto para construir efímeras e inaprensibles obscenidades: la luz.
-30-
Propósito: para no contrariar al mar, he decidido romper una y otra vez con cada una de sus olas.

miércoles, 24 de abril de 2019

Bárbara Blasco ("La memoria del alambre" -Ediciones Contrabando-)



“He recordado aquella historia de un vendedor que le preguntaba a un cliente: ¿quiere la jaula vacía o sin pájaro?, ¿y qué diferencia hay? quería saber el cliente. La nostalgia, por supuesto, respondía".

Bárbara Blasco ("La memoria del alambre")


  Es sabido que la piel, como el alambre, insiste en la tozudez de la memoria. En este libro placer, el segundo que Bárbara Blasco lleva a la pista para que podamos bailar con él, es la memoria que, como una caricia olvidada, nos recuerda a nosotros, precipitándonos a una nostalgia no de lo que fue, sino de lo que ahora apenas sabemos ser.
En esta novela, Bárbara nos cuenta la historia de la carrera a todo trapo de dos adolescentes -y por lo tanto de dos seres fugazmente eternos- que, como dos hermosas notas perdidas en un viejo vinilo, saben que, tarde o temprano, la pesada aguja no solo les dará alcance, sino que las confundirá para siempre entre el estúpido estribillo de una canción aberrante. En su huida a ningún lado; en su forma de ser, al unísono, salto y precipicio; en su audaz respuesta a una pregunta no formulada; esas dos chicas consiguen arrastrar tras ellas ingentes cantidades de ese sentimiento que produce la pérdida de lo que en realidad nunca se tuvo: la ternura.
Con su precisa goma de borrar, Bárbara desbarata fronteras, las confunde gozosamente y en lo que podían haber sido muros, barreras y alambradas, configura espacios que no se dejan atrapar en ninguna rigidez. Prueba de ello es que este libro se puede leer, pero también se puede escuchar y, creanme, incluso se puede bailar con él. No hay forma de que las palabras se queden quietas en sus páginas esperando a decir solo lo que dicen, sino que saltan continuamente a la pista arrastrándote con ellas. 

Si como se dice en este hermoso libro, “escribir tal vez consista simplemente en eso, en encontrar el destinatario exacto, sólo eso”, Bárbara Blasco sabe perfectamente cómo hacerlo.

No lo lean si no les apetece, ustedes sabrán cómo dosifican las cosas del placer.


jueves, 11 de abril de 2019

Tus ojos de huerta y cielo



  Instalada ya entre la cosas que no sucederán; haciendo del todo tuyo -se diría que casi rutinario- lo inconcebible, eso que siempre sucede por primera vez; inaugurando en silencio la infinita fatiga de no estar ya nunca mas cansada; tuteando a las noches, llevándoles la contraria a casi todas las mañanas; con toda la razón que da lo que es verdad y ya no importa; con tu risa desconcertada sin saber dónde reír; con tus ojos de huerta y cielo haciéndose poco a poco el paisaje de un sueño.
Con todas esas cosas metidas a prisa en tu maleta te has ido a ese lugar que cada uno de nosotros habitamos, ese país que delimitan nuestros corazones y que, de alguna forma, siempre será el tuyo.

Para ti, Fina, que yéndote te has sabido quedar.