Las casas sucias de televisión esperan algo que las redima del tiempo. Batalla perdida; el sofá engulle, noche tras noche, biografías de polipiel. A veces llueve, pero da igual.
Picotea el pájaro nocturno muy cerca de los apellidos. Se trata de un juego sin risas para poner a prueba el miedo de todos aquellos que no les gusta jugar al todo y olvido.
Ya están aquí de nuevo los nuevos de siempre; ya regresa toda la historia en nuestra historia; y el pobre hombre, y el hombre pobre, como siempre naciendo para morir entre preguntas, como siempre muriendo para nacer entre tristezas.
Navegar con una caracola por los mares de tu piel. Aceptar mi líquido destino de noche y sal absuelto. Hundir en ti la triste barca en mi naufragio de aire. Por favor, que nadie me salve.