Tumbado en la cama, una leve vibración en el testículo derecho le avisa de que ya le han sido enviadas, debidamente actualizadas, las opiniones que mantendrá. Las paredes de la habitación lo miran con cierta curiosidad, sin que se pueda descartar en las manchas de humedad alguna que otra burla. No es martes por la mañana porque ya no existen los martes y, de alguna forma, tampoco las mañanas. El tiempo lo estructuran desde la Central en función de lo que ellos consideran necesario. Digamos que es una jornada catalogada como tipo 3B, técnicamente conocidas como Jornadas de Pasividad Receptiva. Tiene los pulgares adormecidos de la fiesta on-line de la noche pasada. Una nueva vibración, esta vez ubicada en el párpado derecho, le avisa de que en breve recibirá los productos que se ha determinado que necesita en función de su tipología. El hombre que estaba tumbado en la cama justo enfrente de las uñas de sus pies es un modelo DXT equipado con todo lo necesario para ser uno más entre los muchos. Podría decirse que es el modelo democrático por excelencia, alguien que se puede añadir a cualquier suma sin que se llegue a cuestionar jamás el uso que se le va a dar a la cifra total. Mucho tiempo atrás tal vez se hubiese podido afirmar que estábamos ante un perfecto idiota, pero ahora dicha afirmación es absurda dado que tampoco existen los idiotas por idéntica razón por la cual, entre los peces, tampoco existe la natación.
Dios, el deseo, cualquier esperanza y una dieta saludable, entre otras muchas cosas, quedan convenientemente resueltas y acogidas en el implante de última generación que lleva en el sobaco izquierdo. Sin el incordio de la felicidad, inútil preciso y de gran utilidad, ese ser ahistórico está diseñado de tal forma que siendo él puede ser perfectamente cualquier otro.
Con todos estos prodigios tumbados en la cama se encuentra ella cuando abre la puerta de la habitación. Las jornadas 3B son las programadas para las cópulas no reproductivas. Dado que el implante que lleva ella en una de las dos nalgas (considero de escasa importancia para el relato determinar cual) no es de última generación y provoca algunos errores, se desnuda como si de un bostezo se tratase.
Tres minutos dieciséis segundos son más que suficientes para dar cabida a unos tímidos espasmos y a unas moderadas contracciones, e incluso le permiten a él exponer con cierto énfasis un par o tres de las opiniones recibidas hace un rato. Como es habitual, esa breve actividad amatoria genera el correspondiente informe que, enviado de forma automática a la Central, permite actualizar la estadística de calidad de vida y goce carnal de los modelos DXT.
¡Vaya por Dios! Me tendrán que perdonar que detenga aquí todo este no suceder. De forma totalmente inoportuna, justo cuando iba a contarles algo de verdad increíble, me ha empezado a vibrar el testículo derecho. Cuando haya leído lo que debo opinar sobre este texto se lo comunicaré encantado. Les ruego me disculpen. Un abrazo.


