Al principio anduvo algo confuso sobre qué hacer con su forma de mirar. Dudaba entre dejarse empujar fuera de los límites de esa ciudad sin aliento ni esquinas en la que se agazapaba, o bien dejarlo sólo en herida para lamérsela al sucio sol que perfila todo aquello que no será. No tardó en decidirse: viajaría al sur que proponían sus ojos.
jueves, 26 de diciembre de 2013
Granada
Recuerdo los arabescos
de verde y palma,
también la rapidez con que sucedió
lo que siempre sucede ahora;
lo cerca que estaba todo
de casi nada.
miércoles, 25 de diciembre de 2013
domingo, 22 de diciembre de 2013
sábado, 21 de diciembre de 2013
Quiéranse ustedes...
Como es sabido por los más perseverantes, y por lo tanto incomprensibles, de mis lectores, hace ya un par de años que intento hacerla partícipe de este leve orgasmo, poco más que un estremecimiento luminoso de bondad desatada, que titulamos Navidad. He utilizado su imagen y mis palabras -lo contrario habría sido un fracaso absoluto- para desearles a todos y a todas sólo cosas buenas y mejores. Pues bien, este año me propuse dar un paso más por ver si la sacaba de ironías y desidias y la convencí para ir los dos, me refiero a mi querida Mula y yo, a ejecutar el ritual de la compra de regalos para los seres queridos e incluso algún detalle para los que nos gustaría querer y por aquello del que dirán, no se dejan.
Para qué contarles. El relato no puede ser lineal porque lo sucedido no hay geometría que le de cabida. Utilizando la técnica cinematográfica, intentaré proyectarles algunas imágenes que mi mente quiere y no puede olvidar, algunas de las pinceladas, mejor brochazos, que ambos dimos en esa tela de bochorno y horror.
Toma uno: escaleras mecánicas de unos grandes almacenes. Considerables dificultades de mi querida Mula para dejarse llevar por ese breve destino mecánico. Su trote, nervioso y bidireccional, provocó tres contusionados leves, una taquicardia de buen pronóstico y las primeras contracciones de una primeriza que acabó dando a luz en charcutería.
Toma dos: sección de lencería; subsección erotismo y tradición; prestachería con predominio del rojo y del negro. Un instante después de cruzar la linea de lo inevitable, no sólo me sorprende olisqueando las prendas allí expuestas, sino que lo adereza con largos y lentos lametones que da, como el que silba, a las bragas y sostenes que allí esperan su efímera gloria. Nos afean la conducta, por orden protocolario inverso, la pizpireta encargada de sección, el enclenque guardia jurado, el patizambo responsable de planta, el trémulo director del centro comercial, el lascivo portavoz del arzobispado y, por teléfono, el escasamente apolíneo Ministro de Comercio y Turismo.
Toma tres: cualquier hubiese desistido, pero su mirada parecía albergar algo parecido al remordimiento, incluso un cierto brillo en el que me forcé a ver un levísimo propósito de franca enmienda. La última oportunidad nos la dió el dependiente de la sección de electrónica que con la mandíbula colgando debido a la muy natural estupefacción, nos fue sacando diferentes modelos de aparatos, a cual más veloz, más estilizado, más ligero y más innecesario. Gigas y precios titilaban y se confundían en el mostrador. Todo indicaba que esta vez sí sería posible; nada hacía presagiar el fatal desenlace, nada a excepción de esa forma tan peculiar suya de torcer la oreja derecha, gesto que suele indicar un repentino cambio de actitud. Todo sucedió como en el primer beso: el tiempo que decide ausentarse y el corazón que se queda indeciso de si debe o no seguir latiendo. El boquiabierto dependiente pasaba las diferentes pantallas con suaves y ágiles movimientos de su dedo índice cuando ella decidió hacer exactamente lo mismo con la pezuña de su pata derecha.
Una bolsita de plástico con los restos del naufragio electrónico, un cambio de titularidad de una importante cantidad de dinero y algunas palabras soeces al llevarnos por delante el arco detector de artículos robados, fue el triste balance.
Regresamos a casa en silencio absoluto. Las montañas parecían albergar alguna burla. Los cuervos también.
Ahora ya sin rencor en mi corazón, se que vendrán de nuevo los buenos deseos para animar a los míos a sumarse a su cíclica fecha de graduación, también se que vendrá algún deseo un poco malo pero simpático y tal vez necesario, a reclamar su momento de gloria, pero lo que de bien seguro no vendrá será el más mínimo atisbo de luz sobre la verdad que le ha sido revelada a mi querida Mula para diseccionar la vida con semejante precisión.
Por lo demás, quiéranse ustedes con alegre confusión sin el después que todo lo confunde y entristece y que ninguna enfermedad les coja aprecio.
Pd. Por la ventana veo como mi querida Mula engulle tranquilamente grandes bocados de hierba. Juraría, si fuese necesario hacerlo, haber visto en su gruesa cara el esbozo de una sonrisa. Tal vez sea su forma de desearles lo mismo.
sábado, 14 de diciembre de 2013
martes, 10 de diciembre de 2013
Por no poder atender, cedo embrión de una posible, y tal vez exitosa, comedia de enredo.
Ese día, al levantarse y por un fatal descuido, el infeliz se olvidó de olvidar y como es natural se le presentaron en tropel los recuerdos. ¿Y ahora qué hacemos -decían los más inquietos- con todo lo nuestro? Huelga decir que la confusión era enorme y el vocerío insoportable, aunque no lo suficiente como para ahogar una voz aguda que desde un rincón clamaba: yo soy el recuerdo del primer beso y merezco mejor trato. El coro de risas de los amores contrariados no pudo ni quiso silenciar la réplica: no digas idioteces, que no fuiste el primero ni tampoco un beso. A un lado del desbarajuste se habría paso, a codazos, el grato recuerdo de las caricias que la madre le hacía cuando de noche, sentados los dos ante el fuego del hogar, dejaban que la nieve jugara en la ventana. Les faltó tiempo a los más rencorosos para desatar sus viperinas lenguas: pocas tormentas de nieve han azotado Córdoba y el único fuego que alumbraba en el piso de protección oficial era la llamita del calentador. Ni que decir tiene que amontonadas en aquel desorden alfabético algunas fechas pugnaban para ser proclamadas verdad: soy el recuerdo de aquel 12 de marzo a medianoche, cuando el pobre tío Federico murió, a los 93 años. Mentira -decía el recuerdo de una tarde lluviosa del 6 de Octubre en que a papá le extirparon unos pólipos-, 93 años hace que tío Federico se murió de tedio prematuro apenas unas horas después de nacer sin ganas. Envidioso de mierda, es a papá al que jamás le extirparon pólipo alguno, recuerda que fue a los pólipos a quienes le extirparon a papa el 15 de mayo. De pronto, una voz hiriente como navaja albaceteña, silenció la charca: ingratos, yo soy el recuerdo de todos los gratos recuerdos, el padre recuerdo, o si lo preferís, la madre de todos los recuerdos. Yo soy el único que se acuerda de todos vosotros, díscolos recuerdos olvidadizos, y por consiguiente soy el único que merece ser convocado -murmullos y más risitas-. Al fondo a la derecha, un recuerdo insolente no se supo contener: para ser el recuerdo de todos los recuerdos la tienes muy pequeña….la memoria, ¿acaso has olvidado que ninguno de nosotros se acuerda de ti?
A eso de las siete y diez de la tarde, cuando entre sus recuerdos parecía definitivamente instaurada la más pura anarquía y se diría que la violencia estaba subiendo por el ascensor, sonó el móvil del pobre diablo. Era la secretaria del urólogo que le recordaba la visita que tenía programada para el jueves, insistiendo en que fuera en ayunas y vestido con ropa deportiva ya que debían practicarle un tacto rectal. Aun no se explica como sucedió, pero de pronto, al colgar, y gracias al Dios que ustedes prefieran, se acordó de nuevo de olvidar.
sábado, 7 de diciembre de 2013
jueves, 28 de noviembre de 2013
El mismo paisaje
Cada tarde ese preciso don nadie, sin nudo ni desenlace -puro final-, sacaba a pasear el mismo paisaje. Para ese ser, vestido siempre de riguroso hastío, el perro apenas era una excusa cuyos excrementos recogía con asco y pulcritud. Había tenido algún ideal que ahora no recordaba y tal vez una mujer con los ojos tristes y azules, aunque de eso tampoco estaba muy seguro. No era, para entendernos, un hombre vencido dado que no se le conocía batalla alguna, sino más bien un personaje que había pospuesto para nunca cualquier mínima escaramuza, a no ser la que últimamente mantenía con la estúpida tostadora. Y era con toda esa nada bajo el brazo con la que a diario se sentaba un ratito en el banco del parque para dar de comer a las palomas. Por lo demás, nada hacía prever que esa tarde el mar, solícito, acudiría de tan lejos para susurrarle su ofrecimiento. Casi contento, se quitó los zapatos, soltó el perro y se adentró sin temor. En un desbarajuste de burbujas y escamas desaparecieron él, la tristeza y los trocitos de pan.
A la mañana siguiente, las portadas de todos los diarios destacaban las graves inundaciones aunque afortunadamente, afirmaban, no había que lamentar pérdidas humanas.
Como un pájaro en un cielo transcurrido
Aletea ese viejo como un pájaro
en un cielo transcurrido.
Cinco ventanas, cinco cristales;
no espera ya la mañana,
sólo el eterno cansancio
de lo nunca cumplido.
Esa inmensa tristeza siente
de no poder nunca más estar triste;
esa multiforme derrota de sus formas
en cuya nada se enreda el ovillo;
ese horror de cuencas en su rostro
mirando, sin ver, abismo y olvido.
Aletea ese viejo como un cielo
en un pájaro transcurrido.
Cinco cristales, cinco ventanas;
no espera ya la mañana,
sólo el eterno cansancio
de lo nunca cumplido.
Julio Cortázar
"Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca."
(Cuentos completos - Instrucciones para llorar)
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Para que se hagan cargo
Por mi forma de prestar atención a las farolas, deducirán ustedes mi evidente falta de luz; por mi irremediable costumbre de sacar a bailar a los canguros, no es improbable que puedan comprender el resto.
Albis Torres
"Mi país es ese instante único / que ahora mismo sucede en todas partes, / orillas de la tierra, / lugares a los que no sé ir / ni puedo, y llego sin embargo. / Amo esa alquimia de olas y pacientes orillas. / No hay mejor patria / ni asta en que poner / bandera alguna."
-Poesía-
sábado, 9 de noviembre de 2013
Mi padre
Como aventurero distinto explora su levísima cotidianidad diseccionando lo que no sucede en su cuadernos rotos, anotando con gran precisión todas las cosas que no ve. Incansable labrador de olvidos, asomándose a veces tras una hermosa sonrisa de aire y de tristeza, se va alejando sin distancia empequeñeciendo su presencia hasta quedarse casi sin perfil. Frágil eslabón de una cadena rota, sus ojos tienden extraños e insondables puentes entre dos oscuridades. Hace ya algún tiempo que se deja querer sólo porque sí.
martes, 29 de octubre de 2013
Ríete momento
Riete momento,
que ya no estoy.
Canta instante,
que nada quiero ahora
porque no existo ya para querer.
Por fin las cosas una sin otra,
por fin el tiempo en tu risa.
Nada en un sitio o en otro,
nada es ni quiere ser,
todo anda en siempre y nunca
y si y no se confunden
sin necesidad de permanecer.
Sortie de Secours
Habrá que seguir intentando, con la máxima firmeza, con el mayor coraje, no oponer resistencia. Buscar la complicidad, el trato, la amistad, la confidencia, con la luz y el aire. Es evidente que para contrarrestar el ruido habrá que aquietarse de la forma más activa posible.
miércoles, 16 de octubre de 2013
Este agujero sin calcetín
¿De qué color es el gato que tira de este hilo sin ovillo?
¿Quién teje incansable esta absurda tela que nada cubre?
¿Dónde está la aguja que ha de dar explicaciones de los pormenores del pinchazo?
¿Quién zurce, con tanto esmero, este agujero sin calcetín?
Los abanicos
Bailan ahora los abanicos
-algarabía de mariposas distintas-
al son del aire que no está
(sólo le pido a este alarde
el brío y la alegría suficientes
para levantarle a ella la falda
justo por encima de la tarde).
Friedrich Nietzsche
"No hay que dejarse confundir: dicen "no juzguéis" y sin embargo mandan al infierno a quien les estorba. Haciendo juzgar a Dios juzgan ellos mismos; glorificando a Dios se glorifican a si mismos; postulando las virtudes que ellos no son capaces de practicar, aun más, que ellos necesitan para mantenerse en su posición dominante, dan la magna apariencia de que luchan por la virtud".
(La primera medida tomada por los cristianos, después de la expulsión de los moros, fue clausurar los baños públicos de los que sólo en Córdoba había 270.)
viernes, 4 de octubre de 2013
El ruido de los ceros
El fanatismo consiste en redoblar tus esfuerzos cuando has olvidado tu objetivo (eso suponiendo que alguna vez dicho objetivo fuese realmente conocido y comprendido). Lo dijo George Santayana, que fue pensador preciso y por consiguiente culpable de contradecir a todas esas células inquietas en busca de su tumor que la humanidad padece y ha padecido. Hereje como pintor de Jesucristos con preservativo, utilizó su estilete de ironía y lucidez para diseccionar con precisión a los irrazonables que cuajan y compactan con cualquier razón, a toda esa carne de un dictado que nada dice y tampoco se entiende, ceros apretujados a la izquierda de la cifra de los de siempre, hordas de las verdades sin risa, histéricos amantes de las soluciones sin problema, arena de una playa sin niños, sin arena y sin mar.
Me refiero a todos esos efervescentes defensores de algo que suele ser estúpidamente circunstancial, a los rígidos que sólo se complacen con los ecos, a los innumerables que orgullosos corren a posicionarse en el agujero de cualquier absurda inercia, a los que deciden hacer ruido con el instrumento de su ignorancia, a los ávidos compradores de ideología en cualquier chino de medio pelo, a los palillos que se creen columnas en las que descansará la historia, a todos esos monos en regresión evolutiva de cuyas lejanas ramas no deberían haber bajado jamás.
Cada uno con su azul
Bajo su sombra se cobijan
innumerables veranos;
cada uno con su azul,
con su olvido y con su engaño.
Albert Einstein
"Creo que la perfección de los medios y la confusión de las metas caracterizan nuestra época."
(Citado por T.Szasz en “El mito de la enfermedad mental”)
domingo, 15 de septiembre de 2013
Pregúntale al elefante
Hay gente que cree
que las cosas son ciertas.
También las hay que piensan
que sólo son un reflejo de Lo Cierto.
Yo sólo sé que ayer por la tarde
un elefante se posó en mi sombrero
y hoy me duele un poco la cabeza.
Ellos
Una suma sin cifra; una suma que no responde a la pregunta cuanto; una suma que sustrae todo lo que ignora y va sumando. Ellos.
viernes, 30 de agosto de 2013
Luz del sur
Luz impúdica, obscena,
sin esquinas ni engaños;
luz que delata
todo aquello que se esconde
todo aquello que se esconde
de la risa del olvido grande.
Aprender a llover
Este otoño voy a ver si soy capaz de aprender a llover, si consigo convertirme en lluvia y olvidarme de que estoy lloviendo. De lograrlo, limpio ya de opiniones, desrazonado del todo, repiquetearé en mi ventana hasta que consiga llamar mi atención.
jueves, 1 de agosto de 2013
Piedra y olvido
Construyen para sepultar, con la siempre renovada avidez de los hueros unidireccionales, cualquier vestigio de esa ternura con que las cosas se dejan pasar. Ellos, los ávidos, dictando e imponiendo por doquier su brillante oscuridad. Grotescos forenses de la emoción levantando cadáveres de piedra y olvido.
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domingo, 21 de julio de 2013
Escritores contrariados
Hay escritores que cuando mueren empeoran rápidamente -incluso los hay que lo hacen algunos días antes de indisponerse- y los hay que dicha contrariedad ni siquiera los despeina y siguen, como el que no quiere la cosa, escribiendo cada día mejor.
Yo, como padezco de una cierta inseguridad en lo referente a mis capacidades, de momento procuraré mantenerme vivo.
Un pacto de tibieza
Un pacto de tibieza
y la indolencia de una noche casi portuaria
en que la brisa sabe a deseo.
Las máscaras ceden un poco
y la gente se resiste al sueño
sólo por ver si aun es posible el encuentro.
Álvaro Mutis
"Sigue a los navíos. Sigue las rutas que surcan las gastadas y tristes embarcaciones. No te detengas. Evita hasta el más humilde fondeadero. Remonta los ríos. Desciende por los ríos. Confúndete en las lluvias que inundan las sabanas. Niega toda orilla."
(Summa de Maqroll el Gaviero)
lunes, 24 de junio de 2013
Algarabía de un solo trazo
Ensordecedor griterío de silencios en el bullicioso festejo de la nada. Algarabía de un solo trazo, certera, por la que transcurre siempre el mismo instante.
sábado, 15 de junio de 2013
Aniversario
Un fe con alegres liturgias; una querida y luminosa obsesión.
Hoy hace diez años que su respuesta sin pregunta revolotea por todos los rincones.
Entenderán ustedes que a menudo me dé por bailar.
miércoles, 12 de junio de 2013
domingo, 9 de junio de 2013
Una pacífica violencia
Ando con la sospecha de que la vida es una precisa y pacífica violencia, contra todo y contra nada, que sin cesar se expande (sin ir más lejos, un servidor maltrata las palabras hasta dejarlas sin sentido -violencia de género literario-).
Manuel Vilas
"Decidió entrar en la hoguera. No quería tener miedo. Para vencer al miedo había que entrar en las mismas entrañas del miedo y sentarse allí, tranquilamente, en medio del miedo."
(El luminoso regalo)
sábado, 25 de mayo de 2013
Yo por soleares y él por seguidillas
Ayer por la tarde le recé a un dios por soleares y él, ni corto ni perezoso, me respondió por seguidillas. Luego, en el espacio que se abrió entre dos cervezas, convenimos que el miedo no sabe bailar. Sólo se mueve con la música, sentenciamos entre risas y algún espanto, que nunca ha sonado ni sonará.
jueves, 9 de mayo de 2013
Ya nadie recuerda a Ernesto Dos Madres
Es probable que los cielos fundaran las ciudades. Hay consenso en que las esquinas y el cansancio vinieron después. Ni que decir tiene que Ernesto Dos Madres, que como es sabido no era feo sino feísimo, ignoraba con precisión esto y otras muchas cosas. Nadie ponía en duda que esa encrucijada de despropósitos -también ese laberinto de azares- que acabó en su nombre, se embriagaba para olvidar lo que nunca le fue dado vivir ni conocer. Como era de prever, sin el aval de Dios pronto le llegó el embargo. Tan angosta fue su historia que ningún recuerdo se atrevió a cruzarla.
Liebre por gato
Un Fotógrafo nos da liebre por gato con gusto a ternera a condición de que, según se mire, sepa a calamar.
Luego, como es sabido, están los fotógrafos
que sólo nos sirven gatos con gusto a gato.
que sólo nos sirven gatos con gusto a gato.
Bárbara Blasco
"Estar en constante movimiento, pero no cualquier movimiento, un movimiento suave, preciso, fluido, constante. Celia pensaba que era todo un arte atrapar el ritmo, acaso el único secreto."
(Suerte -Ediciones Contrabando-)
domingo, 28 de abril de 2013
La fotografía
Aquietar la luz de un instante sólo por incordiar un poco al olvido. Emparentada con la muerte, la fotografía nos permite ver lo que ya no es. Un recuerdo que no cede, una presencia que sin estar persiste, una forma de retroceder sin moverse hasta las mismas puertas de lo que fue. Entristecerse con los paisajes, llorar con los retratos, es una forma de reconocer su precisa y maravillosa sustancia.
Chavela Vargas
Tu voz como un oscuro lupanar
en el que se ha colado una sonrisa;
herida abierta por donde drenar
algunas noches de soledad sin brisa.
Julian Barnes
"La historia es la certeza obtenida en el punto en que las imperfecciones de la memoria topan con las deficiencias de documentación."
(El sentido de un final)
jueves, 18 de abril de 2013
Sombras de relámpagos
"Tregua de vidrio: / el son de la cigarra / taladra rocas." (Bashó)
La circunferencia de la tarde y en ella el sol y algunas cosas que por fin le dan tregua al instante- Y en ese óvalo detenido, el aire y el silencio apenas son rasgados por el canto preciso de la cigarra: mantra sagrado que taladra las rocas.
"Admirable / aquél que ante el relámpago / no dice: la vida huye…"
(Bashó)
Admirable aquél que no cultiva palabras vacías; aquél que abandona el camino de lo previsible para cruzar el bosque de lo improbable. Admirable aquél que no dice que la vida es breve como un relámpago, sino que cuando lo ve caer, en silencio, como un dios por fin innecesario, sonríe.
"Agonizante // la cigarra en otoño // canta más fuerte."
(M. Shiki)
Un sí rotundo, un último esfuerzo ante la muerte para cantar la magnífica perplejidad de la vida. Goethe se muere y desde su lecho grita: ¡luz, más luz!
Escuderos sentados
Lanza en ristre,
ratón en mano,
al galope cansado
de su informático rocín,
arremete el caballero,
con más corazón que tiento,
contra el gigante estructurado.
Y es que nadie le ha dicho
al pobre diablo enajenado,
que no son estos buenos tiempos
para caballeros andantes
y si en cambio excelentes
para escuderos sentados.
Sigmund Freud
"Si una situación anhelada por el principio de placer perdura, en ningún caso se obtiene más que un sentimiento de ligero bienestar; estamos organizados de tal modo que sólo podemos gozar con intensidad el contraste, y muy poco el estado."
(El malestar en la cultura)
martes, 9 de abril de 2013
Noche de cine
Las palomitas te sientan muy bien -sin duda añaden risas a tu risa-. Esta noche nada sabemos de la película ni falta que nos hace. Ya inmersos en la luminosa oscuridad de lo que sucede, nos organizamos mínimamente: a la mano izquierda le da por la vida y busca tu mano; a la mano derecha le da por la literatura y remueve las palomitas -azúcar o sal es una cuestión del todo trascendente-. Tal vez en la noche que nos espera al salir no haya estrellas, pero ni falta que nos hacen -de tanto mirar hacia arriba, no hay mierda que se resista a ser pisada-. Como de costumbre, algunos esperaran a las absurdas críticas para saber si les ha gustado; reconozco que a mi me importa una higa lo que opinen esos archiveros de suspiros, flácidos hacedores de todo lo innecesario. Al igual que el bueno de Sancho Panza, lo devoramos todo a dos carrillos y creo recordar que en más de una ocasión conseguí besarte.
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