Hay escritores que cuando mueren empeoran rápidamente -incluso los hay que lo hacen algunos días antes de indisponerse- y los hay que dicha contrariedad ni siquiera los despeina y siguen, como el que no quiere la cosa, escribiendo cada día mejor.
Yo, como padezco de una cierta inseguridad en lo referente a mis capacidades, de momento procuraré mantenerme vivo.


