"No hay que dejarse confundir: dicen "no juzguéis" y sin embargo mandan al infierno a quien les estorba. Haciendo juzgar a Dios juzgan ellos mismos; glorificando a Dios se glorifican a si mismos; postulando las virtudes que ellos no son capaces de practicar, aun más, que ellos necesitan para mantenerse en su posición dominante, dan la magna apariencia de que luchan por la virtud".
(La primera medida tomada por los cristianos, después de la expulsión de los moros, fue clausurar los baños públicos de los que sólo en Córdoba había 270.)