Es posible que sólo fuera un poco de tristeza sin nadie a quien entristecer. Recuerdo perfectamente que alrededor de esta no historia llovía, pero sin ganas.
Solía comprar ese diario porque en él sólo se publicaban las cosas que no habían sucedido. Cuál no sería su sorpresa esa mañana al leer en los titulares su nombre.
Hace ya algún tiempo que a los dioses se les ve la bamba por debajo de la eternidad. De acuerdo salvémonos, dicen los afectados, pero con un poco de estilo y un mínimo de comodidad.
En el minuto ochenta y ocho, a dos del final, se percató de que desde el inicio faltaba la pelota. Entenderán que el empate era inevitable en esa absurda final sin prórroga.