Esta mañana apareció una nube negra entre la copa de los árboles y deseé que soltara el agua por ver si diluía mi indignación con el ambiente malsano que respiramos.
Desde ahora cuando llovizne pensaré en la felicidad, puede que nos vaya mejor estar contentos para afrontarlo.
Esta serie de fotos es genial. Se merece un gran abrazo.
Los de siempre llueven su asquerosa lluvia en horizontal; es decir, no hay paraguas que nos pueda proteger de ella. Por suerte la otra, la que hace crecer los pimientos y las acelgas, la que serena el corazón, ni siquiera ha oido nombrar a semejantes personajes.
4 comentarios:
Esta mañana apareció una nube negra entre la copa de los árboles y deseé que soltara el agua por ver si diluía mi indignación con el ambiente malsano que respiramos.
Desde ahora cuando llovizne pensaré en la felicidad, puede que nos vaya mejor estar contentos para afrontarlo.
Esta serie de fotos es genial. Se merece un gran abrazo.
Pienso que la lluvia, con el despliegue de todos sus infinitos matices, es una forma de vestir alegremente la tristeza.
Siento, que no pienso, una alegre alegría de saberte por estos parajes de pim, pam , pum.
Un beso, Isabel.
Aquí en Madrid nos diluvia agua. ¡No todo va a ser que nos caiga del cielo estupidez, injusticia y dolor.
Abrazo a los dos.
Los de siempre llueven su asquerosa lluvia en horizontal; es decir, no hay paraguas que nos pueda proteger de ella. Por suerte la otra, la que hace crecer los pimientos y las acelgas, la que serena el corazón, ni siquiera ha oido nombrar a semejantes personajes.
Ese abrazo lo celebro y lo reenvio enorme.
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