Este otoño voy a ver si soy capaz de aprender a llover, si consigo convertirme en lluvia y olvidarme de que estoy lloviendo. De lograrlo, limpio ya de opiniones, desrazonado del todo, repiquetearé en mi ventana hasta que consiga llamar mi atención.
Sucede, Isabel, que ando con la sospecha de que algunas tardes y casi todas las noches de lluvia saben cosas del todo necesarias. Escuchar sus cosas favorece el saludable desrazonamiento.
6 comentarios:
Muy lúcida tu propuesta. Habrá que hacerse con botas de agua para la ocasión.
Besos
Ya nos contarás, porque a mí lo de desrazonarme me ha gustado más que lo de lloverme, que luego me resfrío.
Besos
Ara que ve la tardor, converteix-te en pluja, així, nosaltres podrem veure, a través teu aquests paisatges sense arestes que proposes
No te preocupes, Gemma, no creo que lo mío pase de chirimiri...
Un beso "monzónico".
Sucede, Isabel, que ando con la sospecha de que algunas tardes y casi todas las noches de lluvia saben cosas del todo necesarias. Escuchar sus cosas favorece el saludable desrazonamiento.
Besos sin razón pero con motivo...
Entesos. Serà força curiós que l'APAEA tingui com a secretari un bon xafec...
Per cert, m'agrada molt això que dius dels "paisatges sense arestes".
Petons.
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