miércoles, 24 de abril de 2019

Bárbara Blasco ("La memoria del alambre" -Ediciones Contrabando-)



“He recordado aquella historia de un vendedor que le preguntaba a un cliente: ¿quiere la jaula vacía o sin pájaro?, ¿y qué diferencia hay? quería saber el cliente. La nostalgia, por supuesto, respondía".

Bárbara Blasco ("La memoria del alambre")


  Es sabido que la piel, como el alambre, insiste en la tozudez de la memoria. En este libro placer, el segundo que Bárbara Blasco lleva a la pista para que podamos bailar con él, es la memoria que, como una caricia olvidada, nos recuerda a nosotros, precipitándonos a una nostalgia no de lo que fue, sino de lo que ahora apenas sabemos ser.
En esta novela, Bárbara nos cuenta la historia de la carrera a todo trapo de dos adolescentes -y por lo tanto de dos seres fugazmente eternos- que, como dos hermosas notas perdidas en un viejo vinilo, saben que, tarde o temprano, la pesada aguja no solo les dará alcance, sino que las confundirá para siempre entre el estúpido estribillo de una canción aberrante. En su huida a ningún lado; en su forma de ser, al unísono, salto y precipicio; en su audaz respuesta a una pregunta no formulada; esas dos chicas consiguen arrastrar tras ellas ingentes cantidades de ese sentimiento que produce la pérdida de lo que en realidad nunca se tuvo: la ternura.
Con su precisa goma de borrar, Bárbara desbarata fronteras, las confunde gozosamente y en lo que podían haber sido muros, barreras y alambradas, configura espacios que no se dejan atrapar en ninguna rigidez. Prueba de ello es que este libro se puede leer, pero también se puede escuchar y, creanme, incluso se puede bailar con él. No hay forma de que las palabras se queden quietas en sus páginas esperando a decir solo lo que dicen, sino que saltan continuamente a la pista arrastrándote con ellas. 

Si como se dice en este hermoso libro, “escribir tal vez consista simplemente en eso, en encontrar el destinatario exacto, sólo eso”, Bárbara Blasco sabe perfectamente cómo hacerlo.

No lo lean si no les apetece, ustedes sabrán cómo dosifican las cosas del placer.


2 comentarios:

Isabel dijo...

¡Cuánto me alegro! Admiro a Bárbara desde los comienzos de mi blog; me leí todos sus post, porque tiene una forma de escribir que penetra. Además de verdadera y analítica, consigue hacernos reír y siempre he pensado que tenéis mucho en común.
Buscaré su libro. Gracias y besos.

Josep Vilaplana dijo...

Admiración compartida, querida Isabel. Siempre es un placer leerla, sin duda porque en su forma de escribir hay sinceridad, intensidad y belleza.

Gracias a ti y un beso enorme.