viernes, 19 de noviembre de 2010

Los ningunos













Un pájaro abolió la mañana.
Los ningunos
siguen esperando un vuelo
que no será.

Como la mosca













El único que sabe de amor es el rebeco; el hombre, como la mosca, interroga el cristal.

La monja atómica













No existe límite alguno en lo que a salvar al prójimo se refiere. Tanto es el bien que algunos te desean que serían capaces de cualquier cosa, incluso de eliminarte a pedradas, para hacer que lo consigas (la bondad, esa monja atómica lanzada sobre Hiroshima).

martes, 2 de noviembre de 2010

La risa sabe













La risa sabe porque reconoce; el llanto ignora porque adolece –se resiente-.

Deicidio













Cargó minuciosamente su miedo.
Aún se escuchaban las últimas cosas del disparo
cuando Él cayó fulminado.

Amante de una ciudad cansada













Amante de una ciudad cansada (como cada tarde, desde el cuartucho de su frágil tristeza, observaba todo aquello que, siendo aun, ya había sido).

La soledad












Sentía la soledad como el veneno de un escorpión muerto.