domingo, 30 de enero de 2011

Las mínimas cosas













Las mínimas cosas se despiden como si no fuera una despedida; parece que se van sin pena, que parten hacia un lugar que no importa. Las mínimas cosas se despiden sin abrazos, sin viaje, sin adiós, sin portazos; se van tan despacio que parece que se quedan. Las mínimas cosas se despiden pero en realidad no parten, sino que esperan pacientes nuestra más que probable llegada.

martes, 11 de enero de 2011

Crueldad innecesaria













Agonizaba circularmente el pobre animal en esa, su evidente mala hora. El niño, dudando entre el horror y el desconsuelo, clamaba al cielo ante semejante despropósito. Hubo consenso entre los que miraban sólo por mirar: crueldad innecesaria.

Geometrías de desconfianza











Justo en ese instante la mentira del horizonte impartía, delimitaba, geometrías de desconfianza -gatos distintos acechaban a ese absurdo gato sin alas-.

martes, 7 de diciembre de 2010

Sal, luz, aceite y palabras













En la mesa se dispuso sal, luz, aceite y palabras. Sin decirnos nada, acordamos celebrar esa breve eternidad que se venía precisa y sin mácula. Ahora pienso en el mar, y en lo contento que estaba esa mañana de que tus ojos lo nombraran.

Absurdo anhelo











La precaria brisa era del todo insuficiente para tan absurdo anhelo. A pesar de ello, y por unos instantes, se dio la ambigua circunstancia de que el jugador fue también el juego (admirables las piruetas que el niño hacía en el cielo).

Uno más uno suelen ser tres













Los dos se querían; el tercero esperaba, pacientemente, la señal convenida.

La primavera













La primavera: ese empeño, esa terca voluntad, que año tras año regresa sin noticias.