Y al sexto día, ignorando espejos y asesores, Dios creo el hombre a su imagen y semejanza para que dominara sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados y sobre todas las bestias de la tierra y sobre cuantos animales se mueven en ella. Y al séptimo día descansó y sobre las once y media del octavo día recibió la carta en la que se le comunicaba el despido por flagrante delito de prevaricación y mal gusto.
10 comentarios:
Me encanta ese principio, yo me he ido a lo más reciente y, por supuesto, sin ese sentido del humor tuyo que me encanta y que siempre agradezco.
Abrazos con buen gusto desde la quietud.
El problema de Dios debió ser su falta de experiencia, y eso suele perdonarse cuando existe la posibilidad de intentarlo de nuevo. Pero la creación, como el instante irrepetible de cada foto, no admite repeticiones. Al menos tú tienes claro el tránsito de la luz que derrite la oscuridad. Un abrazo.
El humor tal vez sea de las pocas cosas que tienen sentido en este océano de sinsentido en el que braceamos sin puerto a la vista.
Acepto gustoso esos abrazos desde la quietud, Isabel, y te envío algo de ese airecillo que ahora, en estas montañas quietas, los acoge.
Te veo con el traje de la razón puesto. Te queda bien. Dioses menores, de una eternidad más que dudosa, los fotógrafos insisten en atrapar lo irrepetible (ando con el convencimiento que hay un infierno suave, casi paraíso, sólo para ellos).
Un petó per tots quatre (millor, quatre petons....)
Lástima que el daño ya estuviera hecho. Una fortíssima abraçada, Josep!
Con lo bien que lo tenía, con todo el tiempo del mundo por delante y sin la presión de los medios de comunicación, y hay que ver que chapuza.
Gràcies per la visita i molts petons, Gemma.
¡Hay tantas clases de hombres, y de dioses, Josep!
Un abrazo caluroso
Si es que siempre he dicho que el hombre era muy cruel... pero Dios, sin embargo... ¿cómo era?... lo creo a imagen y semejanza.
Una perta.
Es cierto, José Luis. Afirmar que Dios creo al hombre lleva a pensar que hay algo así como un negativo inalterable. En el proceso de revelado queda claro (o quedaba claro) que no hay dos fotografías iguales.
Un abrazo bajo un calor sin mar que lo dulcifique.
Lo mínimo que se le podría recriminar al Supremo Hacedor es su falta de seguimiento, su leve desidia, su acerado olvido.
Por lo demás, me pregunto que si creo al hombre a su imagen y semejanza, a que imagen y semejanza lo crearon a él.
En fin, debe de ser el calor....
Gracias por la visita, Cortacuentos.
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