Quiero compartir contigo, intrépido Piratilla Valiente, las cosas más sencillas. Escuchar juntos el cielo y las nubes, y también todo lo que nos cuente ese silencio blanco, ese fuego amable y paciente que arde despacio y que nada sabe de cenizas (la llaman nieve -aunque su verdadero nombre es el que a ti más te guste- y solo es blanca para aquellos que no prestan atención; ha sido ella la que hace un rato me ha dicho que te espera para explicarte las manos frías y la risa).
(23 de Enero del 2015)

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