“Huyendo della, topé / con ella, pues no hay lugar / para la muerte secreto, / de donde claro se arguye / que quien más su efeto huye, /
es quien se llega a su efeto.”
-Calderón de la Barca-
Anda el hombre tras la vieja dama
creyendo que es ella quien lo requiere.
¡Qué triste verlo escanciar versos
para seducirla en la noche que teme!

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