martes, 17 de noviembre de 2020

De realidad y añoranzas.

 


  Créanme si les digo que mi querida y añorada mula era una hacedora precisa de realidades bien distintas y que en ninguna de ellas se dejaba atrapar. Por lo demás, me sabrán perdonar "el lagrimón", pero es que esta tarde he dado levemente positivo de añoranzas.


2 comentarios:

Microalgo dijo...

¿Y lo bien que vivió sus últimos años, la Mula?

Josep Vilaplana dijo...

Querido Nacho, tienes toda la razón. Creo que llevó una vida equidistante de un maestro zen y de Grouxo Marx. Hierba, serenidad y precisión. Nada más se puede pedir.