Créanme si les digo que mi querida y añorada mula era una hacedora precisa de realidades bien distintas y que en ninguna de ellas se dejaba atrapar. Por lo demás, me sabrán perdonar "el lagrimón", pero es que esta tarde he dado levemente positivo de añoranzas.

2 comentarios:
¿Y lo bien que vivió sus últimos años, la Mula?
Querido Nacho, tienes toda la razón. Creo que llevó una vida equidistante de un maestro zen y de Grouxo Marx. Hierba, serenidad y precisión. Nada más se puede pedir.
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