La cua del diable
martes, 2 de noviembre de 2010
Deicidio
Cargó minuciosamente su miedo.
Aún se escuchaban las últimas cosas del disparo
cuando Él cayó fulminado.
Amante de una ciudad cansada
Amante de una ciudad cansada (como cada tarde, desde el cuartucho de su frágil tristeza, observaba todo aquello que, siendo aun, ya había sido).
La soledad
Sentía la soledad como el veneno de un escorpión muerto.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Las apariencias
No hay que dejarse engañar por las apariencias; se de lo que hablo: he asistido personalmente al deterioro de todos los instantes mosca.
Por la callecita
Por la callecita subía el leve dinosaurio con la tranquilidad del que se sabe extinguido.
El eco de una mirada
Les dije que la fotografía es el eco de una mirada. Como era de esperar, me azuzaron los perros.
Lo cotidiano
Desde hace algún tiempo busca en lo improbable algo que trascienda lo cotidiano; lo suficiente para ir tirando, se repite entre mentiras.
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