Por suerte vino la risa con sus espejos a negociar la rendición. Sin nada que perder, ambos sabían que todo estaba perdido. La migraña no cedía pero las lágrimas empezaban a saber distinto.
viernes, 1 de julio de 2011
Ustedes dirán -3-
Por suerte vino la risa con sus espejos a negociar la rendición. Sin nada que perder, ambos sabían que todo estaba perdido. La migraña no cedía pero las lágrimas empezaban a saber distinto.
Ustedes dirán -4-
jueves, 16 de junio de 2011
El precario templo
Empezaba a llover lento
martes, 7 de junio de 2011
El destino y la madre que lo parió
Sueños eróticos
jueves, 26 de mayo de 2011
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