miércoles, 13 de octubre de 2010

Las apariencias













No hay que dejarse engañar por las apariencias; se de lo que hablo: he asistido personalmente al deterioro de todos los instantes mosca.

Por la callecita













Por la callecita subía el leve dinosaurio con la tranquilidad del que se sabe extinguido.

El eco de una mirada













Les dije que la fotografía es el eco de una mirada. Como era de esperar, me azuzaron los perros.

Lo cotidiano













Desde hace algún tiempo busca en lo improbable algo que trascienda lo cotidiano; lo suficiente para ir tirando, se repite entre mentiras.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Estrellas sin preguntas













En este transcurrir nuestro, rodeados de pájaros con escamas volando a ras de nada, es de mucho agradecer la presencia de pequeños soles portátiles; estrellas sin preguntas que brillan sólo por contradecir a la negra y obstinada noche. Son ellos los que día a día, en silencio, inventan diminutos amaneceres para que podamos seguir deseando que amanezca de nuevo.

Lo bien que sabemos ignorar











Algunos, para medrar, confunden, espantan y posponen para luego, sin apenas despeinarse, ponerse a salvar (y los dioses, desde siempre, se ríen en silencio de lo mucho y bien que sabemos ignorar).

Cruce de instantes













A menudo paseo por la periferia de todo aquello que no llegará a suceder, por los alrededores de lo improbable –recuerdo que en el balcón, una sonrisa jugaba con esta certeza-. Cruce de instantes de todo lo otro con lo mío; espacio de desencuentros que conforma la esférica circunstancia del presente.