jueves, 16 de agosto de 2012

Marlow les contará


No es difícil de ver como una luz sucia y desganada se vierte despacio por los ventanales de la taberna. Ustedes deciden el puerto. Tal vez la tarde no venga del todo indiferente y Marlow esté sentado en un rincón fumando como suelen hacerlo los que gustan de las palabras y el recuerdo. Pongamos que tiene ganas de hablar y habla. Quien mejor que él para contarles, a su manera, que esa mañana no anduve metido en miedo sino en sereno pensar y decidir. Les dirá que el barco se escoró rápido y que la vía de agua era tremenda; que ni por un momento dudé de que a ellos los salvaría el amor, a este su inquebrantable fe y a los perros su divina ignorancia. Con la suave rotundidad del que mucho ha vivido, confío en que no ha de constarle un gran esfuerzo convencerles de que mi única salvación era poder contar lo sucedido. Ningún escritor debería recriminarme que a codazos me hiciera con el salvavidas y saltase. El cuento se publicará, Dios mediante, a primeros de febrero.

viernes, 3 de agosto de 2012

El subsidio de Dios


Y al sexto día, ignorando espejos y asesores, Dios creo el hombre a su imagen y semejanza para que dominara sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados y sobre todas las bestias de la tierra y sobre cuantos animales se mueven en ella. Y al séptimo día descansó y sobre las once y media del octavo día recibió la carta en la que se le comunicaba el despido por flagrante delito de prevaricación y mal gusto.

miércoles, 4 de julio de 2012

Sé; tapizan.


Al contrario de los de siempre, que les dio por adquirir una sólida estupidez en primera linea de mar, él decidió saber. Ellos que tapicen, afirmaba socarrón, que cuando terminen yo me sentaré.
Anagrama ha comprado los derechos y sus acerados aforismos se publicaran en breve.

domingo, 24 de junio de 2012

De ángeles y lenguados



Que los ángeles tengan alas y compartan, en grácil e ingrávida armonía, cielo y bondad con los pájaros, es algo que goza de irrazonable aceptación y consenso.Yo era uno más entre esos muchos hasta que la gaviota atinó. Sucio de rencor, ando con el convencimiento de que un lenguado jamás se hubiese atrevido. No ha de parecerles extraño que desde hace algunas noches, al juntar mis manos en fervoroso y sobrecogido silencio, murmure: lenguado de la guarda, dulce compañía, no me dejes solo ni de noche ni de día.

martes, 19 de junio de 2012

Se sorprendió silbando



Se levantó sólo por costumbre y sin coraje. A eso de las diez ya le dolían el silencio y las paredes sucias. Con una falsa determinación se propuso hacer esto y aquello, cualquier cosa que le permitiera esbozar un perfil y alejarse de lo incierto. A las doce y diez -y veinte si tenemos en cuenta que su reloj sabía mas de cansancio que de precisión-, encontró el libro. El azar, o cualquier otra ficción, dispuso que su mirada se detuviera en una frase: este libro no está escrito y tú no lo estás leyendo. Luego le pareció escuchar una risa o tal vez sólo fuera un poco de luz jugando con las sombras. Cuando doblaba la esquina de la calle Montcada con Princesa, se sorprendió silbando.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Orgía -toma uno-


Son amantes del orden y escritores. No es improbable que los más escasos, los más poetas, incluso hayan escrito algún poema; no es imposible que los más numerosos se afanen para engordar el olvido. Disfrutar -en ese todos contra todos- lo que se dice disfrutar, no disfrutan, pero lo que si es cierto es que se hacen mucha compañía. Aunque corren rumores de que hace un par de días un filósofo tuvo un espasmo de tapa dura al rozarse con un libro de bolsillo -malas lenguas más la envidia insisten que de Pemán-, por lo general, en estas elevadas orgías literarias no sucede nada que no se pueda publicar.

Orgía -toma dos-


Vamos a ver si somos capaces de organizarnos con un mínimo de eficacia, insistía una de ellas. Vosotras mismas, balbucía otra entre imperceptibles jadeos, pero a las siete una servidora tiene que llevar al niño a catequesis. Y por si fuera poco, el imbécil de Kent sin aparecer, clamaba la más lasciva. No les quepa la menor duda de que esa tarde, de haber sido posible un pensar, el consenso se hubiese presentado sin fisuras y en términos parecidos a los que siguen: mejor sería haber asistido a la conferencia de Rouco en donde habló de la familia, de como aliviar las almorranas y del feo vicio que algunos tienen de invocar a Dios cuando fornican.