Ella no se detiene en la esquina; yo golpeo su espalda con mi soledad. Nada grave, sólo el desconcierto y unos rasguños en la memoria. Mi seguro no cubre el calor ni tampoco el deseo. Según parece, el suyo ignora todo lo referente a terceros.
No sé si te lo he comentado alguna vez. Algunas de tus imágenes me traen a la memoria un poema de Ann Lauterbach, "En el jardín", que empieza diciendo: "La vista es parcial y así ha sido siempre / por deferencia hacia lo que está delante"
Esos encuadres recortados adquieren vida propia, y tus personajes, ignorantes del rol que les asignas, interpretan siempre su guión con grandes dosis de ternura.
Mi querido amigo, Creo que la fotografía, tal vez como el amor y otras formas de inquirir, no permite imparcialidad alguna a riesgo, en caso contrario, de convertirse en el agujero de un agujero. Es esa “deferencia”, ese forma diferente de querer, esa forma de estar con lo que esta, esa especie de ternura –es cierto, a veces revestida de irónicas picardías sin apenas maldad- la que humaniza a quien convive con ese vicio, ese incurable onanismo lumínico. Saber que miras de la forma que miras, Pere, y que miras lo que yo miro de forma tan precisa, me produce una enorme satisfacción. Quatre petons, un per cadascun.
Fuimos voz que... estoy pensando adoptarlo como epitafio. Increíble combinación de poema visual y textual. Justamente ternura y leve ironía, justamente eso. Touchée. Un beso.
En ese brebaje, en ese exquisito coctel, tal vez se encuentre el gustillo de vivir; en esa risa con ternura no pueden habitar las feroces verdades. Yo en mi epitafio pondría: ¿No dirieis que lo mío no es para mearse de risa? Que sepas Bárbara que tus palabras me sacan a bailar.
6 comentarios:
No sé si te lo he comentado alguna vez. Algunas de tus imágenes me traen a la memoria un poema de Ann Lauterbach, "En el jardín", que empieza diciendo: "La vista es parcial y así ha sido siempre / por deferencia hacia lo que está delante"
Esos encuadres recortados adquieren vida propia, y tus personajes, ignorantes del rol que les asignas, interpretan siempre su guión con grandes dosis de ternura.
Mi querido amigo,
Creo que la fotografía, tal vez como el amor y otras formas de inquirir, no permite imparcialidad alguna a riesgo, en caso contrario, de convertirse en el agujero de un agujero. Es esa “deferencia”, ese forma diferente de querer, esa forma de estar con lo que esta, esa especie de ternura –es cierto, a veces revestida de irónicas picardías sin apenas maldad- la que humaniza a quien convive con ese vicio, ese incurable onanismo lumínico.
Saber que miras de la forma que miras, Pere, y que miras lo que yo miro de forma tan precisa, me produce una enorme satisfacción.
Quatre petons, un per cadascun.
Fuimos voz que... estoy pensando adoptarlo como epitafio.
Increíble combinación de poema visual y textual. Justamente ternura y leve ironía, justamente eso.
Touchée.
Un beso.
En ese brebaje, en ese exquisito coctel, tal vez se encuentre el gustillo de vivir; en esa risa con ternura no pueden habitar las feroces verdades. Yo en mi epitafio pondría: ¿No dirieis que lo mío no es para mearse de risa?
Que sepas Bárbara que tus palabras me sacan a bailar.
Qué desolador y hermoso accidente.
Me encanta.
Desolador y hermoso, como los imposibles que nos rozan y se van.
Me gustaría enviarte un poco de la luz de ahora mismo, pero como no puedo te envío un beso.
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