Es cierto, aunque en ese lento desarraigo de la vejez, intuyo, presiento, espero y deseo, una cierta serenidad (un hacerse, muy despacito,irresponsable de casi todo lo innecesario...). Ese abrazo va de vuelta.
Sí, suena tranquilo. Ah, la irresponsabilidad... a veces parece un sueño;-)
Te he leído en el blog de Gemma y me ha llamado la atención tu comentario, tan vitalista. Incluso al cementerio le encuentras su parte, digamos, amable. Un saludo.
No se me había ocurrido, pero me gusta la idea de relacionar, de alguna manera, la amabilidad con los cementerios. Tal ves la muerte, desde ese punto de vista, sea una la última y más exquisita forma de cortesía (ya seba, eso de...ustedes me sabrán perdonar).
La última forma de cortesía, mon Dieu... pero a veces es verdad. Mejor tomarnos también con educación su impertinente presencia constante. Y que tarde;-)
5 comentarios:
Descorazona que el destino de los viejos sea la soledad. Y la tristeza...
Un abrazo esta vez
Es cierto, aunque en ese lento desarraigo de la vejez, intuyo, presiento, espero y deseo, una cierta serenidad (un hacerse, muy despacito,irresponsable de casi todo lo innecesario...).
Ese abrazo va de vuelta.
Sí, suena tranquilo. Ah, la irresponsabilidad... a veces parece un sueño;-)
Te he leído en el blog de Gemma y me ha llamado la atención tu comentario, tan vitalista. Incluso al cementerio le encuentras su parte, digamos, amable.
Un saludo.
No se me había ocurrido, pero me gusta la idea de relacionar, de alguna manera, la amabilidad con los cementerios. Tal ves la muerte, desde ese punto de vista, sea una la última y más exquisita forma de cortesía (ya seba, eso de...ustedes me sabrán perdonar).
Muchas gracias por tu visita y un saludo Olga.
La última forma de cortesía, mon Dieu... pero a veces es verdad. Mejor tomarnos también con educación su impertinente presencia constante. Y que tarde;-)
Un placer.
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