Se nota que tienen un"pasar" en la vida, que hacen turismo y que se sientan cada uno a lo suyo. Luego se necesitan irremediablemente. Toda una historia en una imagen.
"Gran foto" no sé si será, pero gran alegría de saber de ti, sin duda la he tenido (sigo entrando, como beata aferrada a una vaga esperanza de que el monaguillo se fije en ella, al silenciado "Humor mío"...). Aprovecho la ocasión para afirmar rotundamente: Nagol sigue en el mismo enclave (també per enviar quatre petons).
Cuando los vi, sentaditos frente al mar, pensé, o mejor dicho intuí, que esos pies cansados, doloridos, hinchados, eran una metáfora de proximidad, un resumen bien escrito, de ese "pasar en la vida". Por lo demás, propongo abolir la dicotomía que se establece entre historias e imágenes y crear una nueva palabra para designar a ambas: fotoblas, o histoluces, o algo parecido).
También las historias de amor están llenas de pies doloridos, qué duda cabe. Me ocurre como a Nano: más que ver el relato de una desavenencia, me quedo con su decisión de seguir juntos. Pe tons (així ho escriu el meu nebot de 6 anys)
La punta de la lengua que él saca, y la mano con la que ella dictamina, me hacen pensar que, efectivamente, seguiran juntos hasta que la muerte los una para siempre.
Pero lo mejor es que esos pies doloridos tienen relación, si mi vista no me engaña, con la costura que tiene entremanos la mujer: unos patines posiblemente para algún nietecito. Lo que viene a decir que a pesar del dolor de pie ella aprovecha el tiempo mientras el se dedica a sacar la lengua.
12 comentarios:
Un encuadre valiente y arriesgado. Un comentario frontal, letal e incontestable. Gran foto.
Se nota que tienen un"pasar" en la vida, que hacen turismo y que se sientan cada uno a lo suyo. Luego se necesitan irremediablemente. Toda una historia en una imagen.
"Gran foto" no sé si será, pero gran alegría de saber de ti, sin duda la he tenido (sigo entrando, como beata aferrada a una vaga esperanza de que el monaguillo se fije en ella, al silenciado "Humor mío"...).
Aprovecho la ocasión para afirmar rotundamente: Nagol sigue en el mismo enclave (també per enviar quatre petons).
Cuando los vi, sentaditos frente al mar, pensé, o mejor dicho intuí, que esos pies cansados, doloridos, hinchados, eran una metáfora de proximidad, un resumen bien escrito, de ese "pasar en la vida".
Por lo demás, propongo abolir la dicotomía que se establece entre historias e imágenes y crear una nueva palabra para designar a ambas: fotoblas, o histoluces, o algo parecido).
También las historias de amor están llenas de pies doloridos, qué duda cabe.
Me ocurre como a Nano: más que ver el relato de una desavenencia, me quedo con su decisión de seguir juntos.
Pe tons (així ho escriu el meu nebot de 6 anys)
Compartir un dolor de pies puede ser muy agradable.Saludos Josep.
La punta de la lengua que él saca, y la mano con la que ella dictamina, me hacen pensar que, efectivamente, seguiran juntos hasta que la muerte los una para siempre.
Un pe tó (m'agrada la proposta del teu nebot).
Creo que los pies saben cosas que el corazón desconoce -y no digamos la cabeza-.
Gracias por tu visita, Isabel.
A esa edad, sabes si has acertado o no.
Un abrazo, Josep
Es cierto, José Luis, a su edad debes saber incluso lo que es mejor ignorar.
Un abrazo y agradecido por tu visita.
Pero lo mejor es que esos pies doloridos tienen relación, si mi vista no me engaña, con la costura que tiene entremanos la mujer: unos patines posiblemente para algún nietecito.
Lo que viene a decir que a pesar del dolor de pie ella aprovecha el tiempo mientras el se dedica a sacar la lengua.
Tu texto es genial y me he reído bastante.
Los dos, con muy poco, daban para mucho (ternura, cansancio, tiempo y otras muchas cosas merodeaban por ese instante).
Un abrazo, Isabel, y gracias por tu visita.
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