Aquí tenéis a Pedro, con sus cuatrocientos veintidós amigos, en la fiesta que organizó para celebrar el tercer aniversario de su blog (María estaba preciosa en su foto de perfil, pero justo en el momento en que intentaba descargarse los labios para besarla, se le acabó la batería).
6 comentarios:
Sí, se le ve bastante tristón. Otra cosa sería si tuviese 5.000 amigos.
Una fusión braquial de tu querido altertú,
P
Es cierto, con cinco mil amigos ya no es necesaria ni siquiera la amistad (pertinaz insomnio me da sólo el pensar en la imposible tertulia…).
Un abrazo de pocos amigos -a la cantidad me refiero-, pero afianzándose en una amistad de muchas cifras.
¡Qué certero hachazo!
Hoy me pillas sincero: un servidor cambiaría once o doce comentarios por un café contigo sin virtualidad alguna de por medio.
Dicho lo dicho,doy respuesta a tu comentario con un abrazo enorme.
Feliç felicitat, Gemma.
K-bum!
Qué tristeza!
Es cierto que estas tecnologías nos traen de la mano sensaciones contradictorias y una cierta tristeza por esa cercana lejanía es una de ellas.
Un abrazo, Nómada, y gracias por estar.
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