Miro a mi padre y los recuerdos se esperan, pacientes, a que les haga la señal convenida para entrar en escena. La sala está vacía aunque la expectación es enorme; el silencio murmura las cosas que ya nunca se dirán. Luego, con un poco de suerte, quedará algo de ternura y un par de sonrisas cruzadas en el momento justo. Mientras todo esto es apenas un tal vez casi hermoso, él anda a pasitos muy pequeños por un comedor infinito, un comedor con cuatro horizontes y la sombra de un viaje vulgar y fascinante, quieto y circular, agazapada bajo la mesa.
(Para mi amigo Nán, que me empujó con cariño y amistad desde su precisa y querida bitácora)

8 comentarios:
¿Se lo dedicas a Nán con lo cascarrabias que es aunque ahora esté muy formalito?
Lo dicho. -sin respiración-
Besitos a los dos
Ya te leí allí y me pareció precioso.
Hay que ver lo bien que sabes administras estas perlas.
No sabes tú na.
Abrazo admirado.
Nán es, como algunas y algunos -a decir verdad pocos-de los que desde hace algún tiempo nos visitamos virtualmente, ese querido amigo al que no conozco de toda la vida; una amistad platónica a la espera de tardes más propicias.
Muchas gracias y dos besos (el de Nán y el mío...ya se quejará cuando se entere).
Así está mi padre ahora y así lo siento. Saber, lo que se dice saber, se; ¿el qué? na de na...
Un abrazo abrazado y un beso.
Bello de belleza plena.
Abrazos
L'he llegit i...
L'he tornat a llegir i...
Així unes quantes vegades i... que sàpigues que continuaré llegint-lo.
Así está él y así están las coas en este momento.
Contento cono conductor de autocares en día de sol y con la carretera despejada, si te ha gustado, Gemma.
Gràcies.
Que sàpigues que continuaré feliç de saber que tu saps que jo no ser però que vull saber...(diguem que parlo del fet d'escriure).
Moltes gràcies, Laura, i petons contents.
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