El hastío es esa peculiar forma de esperar lo que no se sabe ni sucede; esa muerte indecisa; ese extensa novela sin nudo ni desenlace; esa larga digestión en ayunas; esa humedad exclusiva, personal; ese entender perfectamente algo que no nos interesa en absoluto; ese orgasmo al revés que nos deja exhaustos mucho antes del placer.

6 comentarios:
No hay que dejarse atrapar por ese hastío.
El estío está llamando despacito a nuestras puertas y cambiará el blanco por el verde en tus tierras.
Sonreirá la Mula.
Besos
Luna
Son tantas y variadas las formas del hastío que solo tratando de agotarlas puede uno llegar a vencerlo.
En cuanto a las cigüeñas no creo que ellas lo conozcan: bastante tienen con esquivar las púas de esos paraguas desnudos y con intentar que cuajen las ramas en nidos.
Un abrazo.
Con lo feliz que es la ignorancia de los que la tienen por nacimiento y los que se quedan en el jiji,jaja.
Si al menos el planteamiento fuera veraz.
Mejor quedarse en la primera página que te repatea y decir NO desde ya.
Abrazo.
Tienes razón, Lua, en lo de que no hay que dejarse atrapar por el hastío, lo que sucede es que a veces parece que soy yo quien lo persigue.
Por la Mula no te preocupes, con su forma de ser el hastío la rehuye por temor a que consiga hastiarlo (es anímicamente inalterable e incombustible).
Besos enormes y divertidos, Luna.
Efectivamente, antes de entrar hay que dejar salir, y el hastío consigue a menudo que se vacíe del todo el vagón (otra cosa es que en ese momento haya en el andén alguien dispuesto a entrar...).
En lo referente a las cigüeñas, coincido en que no deben de conocer el hastío; como mucho un levísimo tedio alado.
Abrazo un y dos.
Sospecho. querida amiga Isabel, que nacemos sabios y que a base de esfuerzo y dedicación conseguimos convertirnos en ignorantes con IVA.
Ni que decir tiene que coincido contigo en ese y en otros NOS...
Abrazo contundente.
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