Les contaría la historia de un pez con plumas, la de un reptil zancudo, la de un voraz carnívoro desdentado y la de aquella mosca sin verano; también me gustaría contarles lo que le sucedió a la serpiente circular, a la ballena diminuta, al gigantesco colibrí, a la Luna sin noche, al huracán inmóvil, al sueño insomne y al dios sin fe. Pero a decir verdad, nunca me han gustado las autobiografías.

6 comentarios:
¿Sabes? Los peques, y si me permites apuntarme yo también, fliparíamos escuchando tus historias, que en ese caso no tenían por qué ser autobiográficas.
Yo, si quieres, te presto mis moscas que en mi pueblo hay muchas.
Besos voladores.
Tratándose de ti y de tus peques, acepto el reto e intento, cuando mi querido bus, mis queridas gallinas y mi querida Mula me lo permitan, escribir alguna mínima historia (no descarto que trate de las moscas de tu pueblo…).
Besos de montaña, Isabel
Si no es mucho pedir me gustaría la de Luna sin noche y si pudiera ser divertida mucho mejor
Por pedir que no quede, jaja
Un abrazo
Eso está hecho…Lo que salga de esa Luna desconcertada, te lo pienso dedicar.
Un abrazo, Aquí me quedaré...
Pues, por favor, intenta sacr tiempo. Serían unas historias fascinantes.
A los lectores hay que "alimentarnos" aunque sea poquito a poco.
Un saludo
Intentaré "sacar tiempo" no vaya a ser que al tiempo se le ocurra sacarme a mí….
Muchas gracias por la visita, Fali, y un saludo.
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