Cuando llega el verano la actividad se intensifica y a duras penas nos da el cuerpo para resistir el trajín y las severas molestias que la búsqueda de la felicidad conlleva. Como de costumbre, en esta mínima historia los dioses llegaron tarde a la cita y solo la mochila, con la pasión y la ternura de su abrazo, quiso entender de rigores, cansancios y abandonos.
