miércoles, 2 de marzo de 2011

Un ruego













Hoy me he levantado soez, incorrecto, levemente deshilachado y con una incierta certeza bajo el sobaco. Sin demora, mi estómago se ha adherido dictándome lo que no debía decir y digo: señores y señoras hacedores de activos basura y de los otros, espasmódicos acumuladores, asustados poderosos, profesionales de la verdadera mentira, innecesarios salvadores de mil patrias y otras mil leches, ni una sola de vuestras palabras es cierta, ni uno sólo de vuestros silencios es digno, por lo que os ruego tengáis a bien iros a la más lejana y definitiva mierda.
Atentamente (…mero formulismo).

(No desesperen, he constatado que incomprensiblemente la esperanza aun insiste, merodea, en esta y otras miradas).

sábado, 19 de febrero de 2011

Ese lugar sin ella













Decidió prestar atención a cosas sin importancia; sorber el café muy despacio; atesorar rutinas para olvidarla, para olvidarse –el cristal de ese lugar sin ella mediaba en silencio entre la lluvia y casi nada-.

Caricaturas












Tal vez nos quisimos, ya no recuerdo, pero ahora me duelen los pies.

domingo, 30 de enero de 2011

Efímeras semblanzas











Atrapadas en un no tiempo, apenas nos proponen efímeras semblanzas, mínimos esbozos, de un leve vuelo que no será. Cabe preguntarse qué extraña luz, qué engaño, les impuso tanta indiferencia, tanto silencio, tanta quietud.

Las mínimas cosas













Las mínimas cosas se despiden como si no fuera una despedida; parece que se van sin pena, que parten hacia un lugar que no importa. Las mínimas cosas se despiden sin abrazos, sin viaje, sin adiós, sin portazos; se van tan despacio que parece que se quedan. Las mínimas cosas se despiden pero en realidad no parten, sino que esperan pacientes nuestra más que probable llegada.

martes, 11 de enero de 2011

Crueldad innecesaria













Agonizaba circularmente el pobre animal en esa, su evidente mala hora. El niño, dudando entre el horror y el desconsuelo, clamaba al cielo ante semejante despropósito. Hubo consenso entre los que miraban sólo por mirar: crueldad innecesaria.

Geometrías de desconfianza











Justo en ese instante la mentira del horizonte impartía, delimitaba, geometrías de desconfianza -gatos distintos acechaban a ese absurdo gato sin alas-.