Hoy me he levantado soez, incorrecto, levemente deshilachado y con una incierta certeza bajo el sobaco. Sin demora, mi estómago se ha adherido dictándome lo que no debía decir y digo: señores y señoras hacedores de activos basura y de los otros, espasmódicos acumuladores, asustados poderosos, profesionales de la verdadera mentira, innecesarios salvadores de mil patrias y otras mil leches, ni una sola de vuestras palabras es cierta, ni uno sólo de vuestros silencios es digno, por lo que os ruego tengáis a bien iros a la más lejana y definitiva mierda.
Atentamente (…mero formulismo).
(No desesperen, he constatado que incomprensiblemente la esperanza aun insiste, merodea, en esta y otras miradas).