lunes, 18 de marzo de 2013

Vladimir Nabokov



Acaricien los detalles, los divinos detalles.

lunes, 11 de marzo de 2013

No dudan, no saben



Las locomotoras no dudan,
los vagones no saben,
es por eso que de los trenes
sólo me gustan los paisajes.


La pomada



En realidad Ramón no pensaba tirarse por la borda, prueba de ello es que apenas unos segundos antes le preguntó a Consuelo, su mujer, si había traído la pomada para las morenas. De todo me tengo que acordar yo, parece que le dijo ella, y él, ni corto ni perezoso, saltó. Consuelo, tal vez por aquello de los nervios o por un inconsciente ajuste de cuentas, no le lanzó el salvavidas sino la dichosa pomada.
Por lo demás, me tranquiliza pensar que Ramón, como todos aquellos que se pierden en el mar, no se olvidan, sino que son ellos el mismísimo olvido -la precisa sustancia que los olvida y al mismo tiempo los hace olvidar-.

Jean-Paul Sartre



Concentrado, recogido, tocando con una mano mi tumba y con la otra mi cuna, me sentía breve y espléndido, un rayo borrado por las tinieblas. 

(Las palabras)

domingo, 3 de marzo de 2013

Un malevo conocido


La bronca de morirse es algo muy distinto a la riña de estar muertos. Para lo primero es suficiente un solo golpe, que no sabremos cómo devolver,  para zanjar la cuestión; en lo referente a lo segundo no hay nada que temer, dado que eres tú el único adversario (un malevo conocido, entrañable, aquietado y sin perfil, que nunca más te podrá vencer).



Ayer, sin ir más lejos


Cuando todo lo que pasa se confunde; 
cuando no hay perspectiva; 
cuando algo densísimo 
nos hace incomprensibles; 
cuando parecemos islas de un mar 
sin sentido del humor.

Guillermo Cabrera Infante



Todos empleados en la onerosa tarea de hacer del desengaño un engaño. 

(La ninfa inconstante)