Compartimos la afición de masticar luz y conversar en silencio, también la obsesión por Marylin y un preciso desprecio, no exento de acerada envidia, por todos los DiMaggios y Millers que el viento confunde; compartimos la absoluta certeza de sabernos innecesarios y la absoluta indiferencia por los telediarios; compartimos el gusto por el aire frío y también una belleza alternativa, algo más tosca y levemente incomprendida. Azotes de cualquier pura sangre, utilizamos nuestra colas, distintas pero iguales, para espantar a todas las moscas instante que vengan a molestar con estas u otras verdades.
Por todo lo dicho, los dos juntos, almas gemelas en cuerpos provisionales, hemos decidido desearles al unísono salud y distintas felicidades para todos sus ahoras.
Besos y abrazos, por razones obvias y por esta vez, sólo míos.