La densidad, en todo su esplendor, es necesaria para lidiar con el vacío. Él lo sabía y por eso decidió, sólo por esta vez, olvidarse del cincel. Tal cual estaba, esa noche, bajo la luna, no dudó en cenar con su obra.
Nunca supo como acercarse a una rosa sin que ésta percibiera de inmediato su luctuoso y patético tal vez (de ahí le venía su persistente estreñimiento y también su soledad).