Los más asustados insistían en que no eran ruinas sino recuerdos, pero era evidente que cuando los pájaros cantaban las nubes ya no se levantaban -lo que no cesaba era el ruido de cristales rotos en la desolada estación bajo el jodido aguacero (o si lo prefieren, chaparrón)-.
6 comentarios:
Hay un libro de Rilke en el que evoca las imágenes de la vida pasada en una casa en ruinas a partir de los trazos en la pared, te pongo una frase que me gusta:
"Allí estaba el dulzón y largo olor de los niños de pecho descuidados, la angustia de los escolares..."
Sabes encontrar estas cosas, y darles sentido, Josep.
Un abrazo
Que cites a Rilke en esta esquinita de quita y pon es todo un placer. Imposible el desacuerdo. Las casas en ruinas son biografías cansadas que el tiempo desbarata entre hierbajos y olvidos. Serenidad y tristeza a manos llenas.
Un beso agradecido, Isabel
Puro vicio, mi querido amigo; una gula nunca satisfecha de luz y palabras.
Un abrazo enorme.
Les ruïnes, l’essència del que va ser.
Fantàstica aquesta sèrie, m’agrada moltíssim.
Petons.
Completament d'acord. L'essència del que va ser i, com a tal essència, allò que millor ho defineix. Tot i res.
Un petó sense runes.
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