Cuando le miras a los ojos a un mosquito, la muerte pierde un poco de su arrogante compostura. La muy cobarde, se crece cuando muere algo o alguien -lo que llamaríamos una muerte a título individual-, pero se empequeñece cuando todo, incluso la muerte, insiste en transformarse en Vida.
4 comentarios:
Haces muy bien, me gustan estos cuentos que aceptando la realidad llevan alas.
Besos voladores a quien escucha.
Cuando le miras a los ojos a un mosquito, la muerte pierde un poco de su arrogante compostura. La muy cobarde, se crece cuando muere algo o alguien -lo que llamaríamos una muerte a título individual-, pero se empequeñece cuando todo, incluso la muerte, insiste en transformarse en Vida.
Esos besos voladores van de vuelta.
Fuà, què bonic!
Fuà, quin petó...
Gràcies.
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