Sospecho que para los que ya están en nada su instante, que yo no concibo, es algo; tengo la certeza que el mío, para ese tropel innumerable de ausentes, es nada. Estas insensateces me llevan a pensar que esos vértigos y abismos que tanto nos inquietan son apenas una cuestión de perspectivas que se ignoran con inconcebible saña y tozudez; algo parecido a dos tardes distintas que no se hablan, pero tardes al fin y al cabo.

2 comentarios:
¡Qué dinámica rigidez la contraposición de instantes!
A veces pienso que en nuestros ojos las vidas de los otros son como un cuadro impresionista: Manchas de luz que no se tocan.
Así lo siento a menudo: manchas de luz que no se tocan. Cuando necesito algo más intento dar unos pasos hacia atrás y ganar algo de perspectiva. Si hay suerte y el momento viene hermoso, consigo ver una sola luz.
Un beso, Nómada.
Publicar un comentario